fue también aciaga para Josh Allen, el vigente Jugador Más Valioso (MVP) de la liga, que cometió un insólito carrusel de errores con dos intercepciones y tres balones perdidos.

"Esta noche les fallé a mis compañeros. Esto se me va a quedar grabado por mucho tiempo. No se puede ganar con cinco pérdidas de balón", declaró Allen con lágrimas.

Pese a lanzar para 283 yardas y tres touchdowns, Allen volvió a quedarse corto en el camino al Super Bowl, que los Bills no disputan desde los cuatro seguidos perdidos entre 1991 y 1994.

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En su séptimo intento en playoffs, el quarterback tenía una oportunidad de oro tras la caída de su bestia negra, los Kansas City Chiefs de Patrick Mahomes, su verdugo en cuatro eliminatorias en esta década.

Allen, que arrastraba varios problemas físicos, había sido el héroe del triunfo de la semana pasada ante Jacksonville Jaguars en la ronda de comodines.

Los Broncos, de su lado, estaban frescos físicamente tras librarse de la ronda de comodines como primer sembrado.

Denver mandó en el marcador durante gran parte del partido pero necesitó de una providencial intercepción en el tiempo extra de Ja'Quan McMillian, que recuperó la pelota para los Broncos permitiendo que Wil Lutz convirtiera el gol de campo ganador de 23 yardas.

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