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Los Pumas de la UNAM derrotaron este sábado al América en el Clásico Capitalino (1-0) para mantenerse en los primeros cuatro lugares de la clasificación, pero el momento que más cautivó a la afición fue el festejo de Efraín Juárez y su hijo.
Robert Morales se encargó de hacer el gol de la victoria desde el manchón de penalti. La jugada que dio pie a esa pena máxima causó polémica y molestia en la afición y banquillo azulcrema.
Luego de que cayó la anotación del delantero de Pumas, las cámaras enfocaron al entrenador del cuadro auriazul, quien se agacho y extendió los brazos para recibir con un gran abrazo a su hijo.
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El menor estaba en el campo con una casaca fluorescente, lo que indica era parte de los recogepelotas. La secuencia de Juárez con su hijo Andreu, se robó los reflectores del partido y se viralizo en redes.
A lo largo de estos meses, Andreu se volvió un foco de atención, luego de que el propio Efraín compartiera en una rueda de prensa que sufría bullying en la escuela por el trabajo de su padre al frente del equipo universitario.
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Esto tuvo lugar en enero cuando Juárez recordó como una noche Andreu le confesó todo eso mientras lloraba. Ahora, la realidad es distinta porque Pumas es un equipo que gana y se encuentra cerca de las primeras plazas del campeonato, aunque el título sigue siendo la obligación.
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