La cancha del Estadio Banorte fue escenario, hace unas horas, de un duelo especial que despertó la nostalgia entre los aficionados: el enfrentamiento entre Leyendas de México y Leyendas de Brasil, que terminó con triunfo (3-2) para el Tricolor, dirigido desde el banquillo por Miguel Herrera.
El encuentro reunió a figuras de talla internacional como Kaká, Ronaldinho, Adriano, Rafael Márquez, Luis Hernández y Oribe Peralta, pero fue Cuauhtémoc Blanco quien acaparó los reflectores y se robó el show sobre el césped.
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El exfutbolista del América y ahora diputado federal fue uno de los jugadores más insistentes al ataque, protagonizando varias jugadas que desataron los aplausos de los seguidores. Uno de los momentos más emotivos de la noche se dio cuando los aficionados presenciaron a su ídolo abrazado con Ronaldinho, justo cuando el brasileño abandonó el terreno de juego.
Más allá del espectáculo, Blanco se dijo feliz de volver a la que considera su casa y aprovechó para opinar sobre la remodelación del Coloso de Santa Úrsula, recinto que se encuentra en la recta final rumbo a la Copa del Mundo.
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Con honestidad, el exseleccionado nacional reconoció que le gustó cómo luce el estadio, aunque no dejó pasar una crítica puntual.
"Se ve bien el estadio, nada más que los asientos están bien pinches incómodos", comentó, provocando la risa de los periodistas presentes.
Las declaraciones se dieron momentos antes de que Cuauhtémoc Blanco recibiera un reconocimiento por parte de los organizadores, en homenaje a su participación en la Copa Confederaciones de 1999, título que México conquistó en casa.