La historia cambió en Cruz Azul. Las etiquetas de “pecho frío” y el famoso “cruzazulear”, que durante años persiguieron al equipo, hoy parecen cosa del pasado. Para Joel Huiqui, técnico de La Máquina, el plantel recuperó algo que durante mucho tiempo se puso en duda como el carácter, identidad y alma.
Previo al duelo contra Chicago Fire en la Leagues Cup, Huiqui recordó una charla que tuvo con sus jugadores después del partido ante San Luis en la jornada 1 del Apertura 2026. El estratega habló desde su experiencia como futbolista cementero y de una época en la que las remontadas, los fracasos y las críticas golpeaban con fuerza al club.
“Después de San Luis, yo hacía un poco de algún comentario, yo lo compartía con ellos, que me tocó como jugador. Recibí ese tipo de etiquetas de ser un equipo donde iba ganando un partido, le daban la vuelta, se complicaba todo”. Huiqui aprovechó ese recuerdo para explicar por qué ahora ve una versión distinta de Cruz Azul.

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El técnico considera que el principal cambio nació dentro del vestidor. “Esto lo han logrado prácticamente ellos” e “independientemente del resultado, sea en contra, o sea a favor, ellos siempre quieren ganar”, señaló. Esa mentalidad le permite pensar en grande y hoy, se ilusiona “el equipo está para ganar la Leagues Cup”.
Dentro de ese crecimiento también aparecen futbolistas como Agustín Palavecino, a quien Huiqui puso como ejemplo del hambre que existe en el plantel. Para el entrenador, Cruz Azul cuenta con jugadores que ya saben lo que significa ganar y que cada día empujan al resto del grupo a competir por algo más. “En su carrera tiene grandes logros, grandes acciones dentro del terreno de juego, y creo que eso, uno por uno, del plantel, somos un plantel muy capaz”.
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Joel tampoco cree que La Máquina haya alcanzado su techo. “El equipo ha aprendido de muchos errores y hoy está viendo fruto de todo lo que ha aprendido en cuanto a la competencia”, explicó. También aceptó que “hay muchas cosas que mejorar”, aunque destacó que están muy cerca de “ser el equipo que queremos ser”. Ante Chicago Fire, comienza el reto.
Una de las claves, aseguró, está en la unión del vestidor y en la respuesta de quienes esperan una oportunidad desde la banca. “Rescato mucho ese trabajo en conjunto. El respaldo de cada uno de nosotros ha sido muy importante. Siempre ponen de toda la disposición al que le toca jugar, y creo que ha sido la diferencia”, afirmó. Para Huiqui, cada jugador entiende mejor su función y esa disposición marcó una diferencia en los momentos más complicados.
En lo personal, el estratega no esconde lo que significa estar al frente de Cruz Azul. “Para mí es una bendición hoy ser entrenador de grandes jugadores” y “me siento muy feliz”, expresó. También agradeció el respaldo de Víctor Velázquez y de sus futbolistas: “Tenemos un equipo que ha respaldado en todo momento la idea del entrenador y la idea del club, de la directiva, basándonos siempre en los valores de la institución”.