Cruz Azul inició su travesía en la Copa de Campeones de Concacaf con una autoridad que no dejó espacio a dudas. Desde el primer silbatazo, la Máquina mostró la amplia diferencia entre ambos clubes: mientras el Vancouver Football Club resentía la falta de actividad y el salto competitivo, el equipo de Nicolás Larcamón, incluso a medio gas, impuso condiciones con naturalidad para tomar una ventaja que parece definitiva tras el triunfo por (0-3).

La expectativa de ver al equipo mexicano batallar para mostrar su mejor versión se desvaneció rápidamente, pues desde las primeras jugadas controló el balón y no permitió que el rival inquietara su arco.

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Con el dominio absoluto del partido, los celestes se adelantaron antes de la media hora. Gabriel Fernández aprovechó las deficiencias defensivas y envió el balón al fondo al minuto 25.

El golpe terminó por borrar cualquier ilusión de los locales, que intentaron replegarse para evitar más daño. Sin embargo, no lo consiguieron: antes del descanso recibieron el segundo tanto, obra de Amaury Morales al minuto 43.

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Ya en el segundo tiempo, Cruz Azul volvió a festejar con la anotación de José Paradela, quien, ante la floja marcación, añadió otro gol a la cuenta celeste al 65’.

El tercer tanto permitió realizar modificaciones y dar descanso a algunos jugadores con miras a la actividad de la Liga MX. Esto llevó a que Cruz Azul cediera la posesión y diera algunas emociones a los aficionados locales, aunque sin comprometer el resultado.

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