26 | MAY | 2019
Lo que no sabías del monograma de Louis Vuitton
Louis Vuitton se ha destacado por ser de las favoritas de las celebridades. Foto: Instagram

Lo que no sabías del monograma de Louis Vuitton

20/04/2019
16:00
Eduardo Limón
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Conoce toda la historia que hay detrás de las famosas letras “LV”

El lujo tal y como lo conocemos hoy se cimentó en dos letras que, seguramente, hemos visto un millar de veces en publicidad, los medios de comunicación y las calles de todo el mundo: LV. Que su logotipo sea uno de los más imitados y mayormente replicados en la piratería internacional no es gratuito. Louis Vuitton es la casa francesa de moda que fue pionera en cómo entendemos la exclusividad y el poder de una marca sobre nuestros artículos diarios.
 

 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

Establecida en 1854 por un fabricante y empaquetador de cajas parisino, famoso por la perfección de su marroquinería y su nivel de innovación y practicidad, la marca, que llevaba su propio nombre, no tardó en posicionarse en el camino del éxito tras haberse encargado de los baúles y equipaje de Eugenia de Montijo, emperatriz esposa de Napoleón III
 

 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

Fue algunos años después que su hijo, Georges Vuitton, creó el famosísimo monograma LV en un intento por hacer más identificable el trabajo de Louis; además, viendo el rotundo triunfo de la marca en el deseo público, que con rapidez otras casas diseñadoras intentaban emular –o falsificar– los logros y autenticidad del negocio familiar, el logo entrelazado con un patrón floral adquiría todo el sentido del mundo como una herramienta para prevenir las réplicas no oficiales.
 

 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

¿Cómo lo logró? La fuente que se utilizaba para el sello Louis Vuitton es una serif cursiva, dibujada a mano y basada en la tipografía Times New Roman. Cualquier cosa que se escapara de estas ligeras pero efectivas complejidades abrían la sospecha; por ejemplo, aún se utiliza este método para identificar piezas falsas, entre otras cualidades, claro, del material o los cortes sobre estos en las piezas.
 

 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Lo que no sabía entonces Vuitton, más como firma que como el empresario en sí, es que esta medida inauguraba un total concepto de identidad, posicionamiento y emoción en sus usuarios. Un recurso que no tardaron en adoptar nombres como Chanel, Gucci o Coach a principios de Siglo XX, y más tarde Yves Saint Laurent o Calvin Klein.
Y allí no acabó la historia. En los 90, bajo la dirección de Marc Jacobs y las exigencias de una cultura popular que poco a poco desdibujaba sus límites con el high end, Louis Vuitton salía a las calles, era intervenido por artistas, se utilizaba para filmes de culto e hizo de su monograma un elemento que hasta la fecha juega un relevante papel en el romance exclusividad-piratería, del cual nutre y nutre cada vez mejor su nivel de lujo.
 

 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

Tal ha sido su impacto, que Louis Vuitton marca y logo– fue el pilar pionero para entender a un monograma como parte del diseño intrínseco de los productos realizados por una casa de moda, e incluso uno de sus mayores artículos o una pieza en sí dentro de sus colecciones. Como lo apunta Steff Yotka para Vogue: «Cómo es que conoces el monograma no es lo que importa, es que lo conoces». Y así es como se crea y perpetúa el espíritu de la alta moda.
 

 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

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