Para el creador y actor de “Yo, Marcos”, Alberto Juárez, la obra es un documental escénico que rastrea la figura histórica de quien probablemente fue el pintor de la imagen de la : el tlacuilo Marcos Cipac de Aquino.

“Cipac fue un escritor de códices, un tlacuilo que para algunos historiadores sería el hipotético autor de la imagen de la Virgen de Guadalupe. Lo que hace la obra es un rastreo documental intentando seguir la pista histórica a Marcos Cipac. Y con el pretexto de Marcos Cipac poder poner este documento sobre la escena y hablar de temas que nos interesan a los creadores: la búsqueda de la identidad, la construcción de la identidad personal y colectiva, los mitos fundacionales”.

Sobre el director, Omar Flores Sarabia, señala que es un destacado documentalista, cuya búsqueda cinematográfica tiene que ver, en gran medida, con la diversidad sexual: “El tema de nuestra propia sexualidad se atraviesa en la obra, pero no es para nada el eje central”.

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Pero también, dice el actor, es una obra que reflexiona sobre el arte y sobre una obra que trascendió a un artista y se volvió más importante que él.

“De ahí parte mucha de mi búsqueda y de mi curiosidad. Para los mexicas ya existía el castigo de que te borraran de la historia. Y esa idea de alguien cuya obra lo trasciende, cuya obra se vuelve más grande, es parte de los temas por los que pasa la obra. Definitivamente creo que habla de la fe de los mexicanos, invariablemente, pero como una figura mítica. Es una postura plenamente personal: la imagen de la Virgen de Guadalupe es, de alguna manera, el mito fundacional del mexicano”.

Menciona la existencia de historiadores y defensores del suceso guadalupano, así como las posturas de quienes sostienen que no hay evidencia suficiente para sustentar la existencia histórica de Cipac: “Esa fue la encrucijada en la que sabíamos que nos íbamos a meter”.

Por ello, el equipo creativo detrás de la obra buscó a historiadores expertos en el siglo XVI y en el cambio de paradigma que atravesó México tras la Conquista, en particular a Federico Navarrete.

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El artilugio que va tejiendo la obra se basa en una premisa clara: “En el momento en el que se nos acaba la historia, se vuelve un terreno fértil para la ficción, que tiene sus propias reglas. Un poco el truco que jugamos fue evidenciar algo desde el principio: la idea de que se acabó lo histórico y fue necesario recurrir a la ficción para no olvidar a Cipac”.

“En algún momento, lo que hacen el director, Flores Sarabia, y el dramaturgo, Adriano Madriles, es utilizar mi propia experiencia como artista: un actor obsesionado con un personaje al que quiere desentrañar. Empiezan a espejear a este Cipac de ficción que vamos reconstruyendo”.

La obra puede verse hasta el 10 de mayo en la Sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque, jueves y viernes a las 20:00 horas; sábado a las 19:00, y domingo a las 18:00.

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