En unas semanas se cumplirá un año del primer contagio de Covid-19 en México, y luego, un año del confinamiento y del cierre de espacios culturales que, si bien pudieron abrir entre septiembre y diciembre, hoy se mantienen cerrados en prácticamente todo el país. A la fecha, sólo la UNAM, a través de su Coordinación de Difusión Cultural, ha tratado de analizar y explicar el impacto de la pandemia en el sector cultural, primero con el “Estudio de opinión para conocer el impacto del Covid-19 en las personas que trabajan en el sector cultural de México” y luego con la Encuesta Nacional sobre Hábitos y Consumo Cultural, y a lo largo de los meses ha lanzado publicaciones y organizado foros de discusión. En este espacio --a propósito de los resultados de la Encuesta-- nos preguntamos en dónde están los diagnósticos sobre el impacto del Covid en la cultura. Con el primer aniversario a la vuelta, queremos insistir en el punto. Pero vamos a decir que la Secretaría de Cultura no ha podido hacer un diagnóstico profundo por falta de recursos, de tiempo, de manos, de iniciativa. Pero, entonces ¿en dónde está el diagnóstico de cómo ha impactado a nivel institucional? ¿A cuánto ascienden las pérdidas económicas de los espacios que son de su competencia?, ¿cuántos artistas y compañías no han podido trabajar en los escenarios institucionales?, ¿cuántas personas no podrán ser recontratadas por los distintos esquemas laborales que existen?, ¿cuántas pérdidas humanas han sufrido? Si, como establece la encuesta de la UNAM, el teatro, la danza, los museos, no han conseguido un gran interés, ¿se debe seguir apostando a subirlo todo a una sóla plataforma y conformarse con los likes en redes sociales?, ¿cómo ejercerán 13 mil 500 millones de pesos de presupuesto durante un año en el que el arte y la cultura no podrá ser como lo conocíamos antes de la pandemia? ¿Un año no es suficiente para sobreponerse al marasmo y a la parálisis?

Al INAH sólo le queda denunciar

Como en un cuento sin fin, el año inició con el anuncio de dos subastas de piezas arqueológicas de culturas que habitaron el actual territorio mexicano; Ambas serán en Francia. Hasta el momento, el INAH sólo se ha pronunciado por la de Christie’s y de la de Drouot no ha dicho nada --no respondió a peticiones de EL UNIVERSAL respecto de las acciones que emprendió--. Más allá de los intentos por detenerlas con denuncias ante la Fiscalía General de la República y a través de la Cancillería, el tema es que esas piezas han salido de forma ilegal del país, algunas desde hace varios años. ¿Dónde ha estado el INAH para evitar la fuga de ese patrimonio? La pregunta es pertinente no sólo porque mañana será la primera de las subastas, sino porque aunque Diego Prieto, director del Instituto, repita que hace falta que las legislaciones de los países estén en armonía para salvaguardar el patrimonio, lo necesario es que el Instituto cuente con recursos y, por todos es sabido que en aras de la austeridad, el INAH vive una crisis aguda.

Google News

TEMAS RELACIONADOS

Noticias según tus intereses

[Publicidad]