Una enorme cruz de madera da la bienvenida al , que está listo para recibir a cientos de visitantes que estos días de asueto se pasean por la demarcación o que acuden a la mundialmente conocida representación de la .

Y es que el recinto que este mes cumple 10 años, cuenta con una sala dedicada a la , que este año presenta una instalación titulada "La caminata de la fe", en la que presenta fotografías, piezas y objetos propios de la conmemoración que se realiza estos días, pero que han servido en ediciones anteriores.

Aquí el público podrá admirar una serie de imágenes de fotógrafos de los años 70-80 que se dedicaron a capturar los grandes cambios urbanos, sociales, populares en el México   "efervescente de esa época, con una   convergencia de muchas culturas, con migrantes, con cambios", explica Diego Flores Olmos, curador de los museos de Iztapalapa y   quien trabaja   ya en la agenda para la reactivación de   eventos y exposiciones en los   recintos de la alcaldía.

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Las fotografías en gran formato de este fenómeno cultural son de Francisco Mata Rosas, Héctor García y   Nacho López. "Tenemos una foto,   'Respetable',   que es un retrato colectivo,     donde se ven los rostros de decenas de personas que asisten a ver la representación de la Pasión aquí en Iztapalapa;    es un retrato personal, la foto se   toma desde el Cerro de la Estrella,   pero el fotógrafo hace que la imagen se eleve por las decenas de rostros a pesar de que la toma original es hacia abajo".

Los muros de la sala Semana Santa exhiben otras grandes imágenes de la Pasión, pero al centro hay objetos como una corona de espinas, una enorme cruz de madera, una túnica morada con una cinta blanca cruzada y vestimentas propias de los nazarenos.

"Quisimos destacar estos elementos de esta forma, suspendidos en espacio y tiempo, es como cuando estos trajes   y objetos se apropian de las calles estos días, no hay otra ropa, adiós mezclilla, adiós   ropa normal, y surge esta vestimenta y elementos que ahora se apropian de esta sala", explica Flores Olmos.
A través de la corona de espinas, que parece una mirilla, dice el curador, los visitantes pueden observar este microcosmos que es Iztapalapa en estas fechas, admirar la contundencia de esta conmemoración de la que dan fe estos objetos.

"Esto es   un fenómeno que atrae a muchísimas personas, es multitudinario, y en esta ocasión pensamos en la figura del nazareno. La gente   participa de las procesiones que se hacen aquí y llevan estos   trajes, estos objetos", agrega.

La   representación de la Pasión de Cristo en Iztapalapa no sólo es Patrimonio Cultural Intangible de la Ciudad de México desde 2012, sino que ahora busca estar inscrita en la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, un esfuerzo impulsado por el Comité   Organizador de Semana Santa,    que también otorga las facilidades para realizar la instalación en la sala Semana Santa de este museo de Iztapalapa.

"Esperamos que la gente venga, que conozca el museo,    que piensen en Iztapalapa no sólo por lo malo que se difunde. Aquí convergen muchas ideas, propuestas, culturas, es un microcosmos de lo que es el país.  Aquí convergen muchos elementos alrededor de la religiosidad, la tradición, la migración, y este es   un momento de explosión popular, de fe,   de interés, de curiosidad, vienen muchos extranjeros. También es   un momento de alto potencial estético,    como lo demuestran las fotos", indica Diego Flores.

La tradición de Taxco llega a Iztapalapa

La sala Magna de este recinto en forma de caracol también abrió este fin de semana la muestra   "Ánimas Anónimas",   que expone la tradición de Semana Santa en   Taxco, Guerrero, y que parte del proyecto PAPIME, de la UNAM, en colaboración con el gobierno del estado.

Hay imágenes de finales de los años 60   que son parte del archivo fotográfico de   Juan Crisostomo Estrada. Son imágenes de la de la procesión de Viernes Santo   en  una de las representaciones más antiguas e impresionantes del mundo.

"Son imágenes impactantes, es una comunión con el dolor, con el martirio, con esta idea del martirio de Cristo... es ser parte del pueblo, de la comunidad... llena   de simbolismo toda la ciudad, es la afirmación de esta   tradición", indica Flores Olmos.

Rodeado de fotos en las que la gente puede apreciar los detalles de las procesiones de Viernes Santo en Taxco con los personajes de los cruzados (hombres) y las ánimas (mujeres), está un imponente conjunto de varas de zarza,    son 144 y pesan alrededor de 65 kilos, que son las que cargan los participantes en hombros durante el recorrido por las calles de la ciudad hasta la iglesia, donde finalmente se flagelan.

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Más adelante, el público podrá   encontrar también otros   elementos utilizados en la procesión, como la típica vestimenta de los cruzados y las ánimas: el capirote (que es como una capucha que les cubre todo el rostro), el faldellín que se amarran con una cuerda; velas, cadenas, rosarios, crucifijos, etc.

"Las ánimas, representadas por mujeres encadenas unas a otras por los pies, andan inclinadas hacia el frente en la Marcha del silencio. Avanzan en grupo, pero van   mencionando nombres de gente enferma o en apuros, y también agradecen por los favores recibidos", explica el curador del museo, quien destaca esta tradición como fuertes y complejos   rituales de   purificación: "Pensamos en la intensidad del dolor, pero   es la culpa individual y colectiva , es pedir por los que están en desgracia, por la paz mundial".

A partir de esta Semana Santa, los administradores del recinto esperan recibir más visitas, como parte de los 2 millones de personas que atienden estos días la representación de la Pasión de Cristo en Iztapalapa. El recinto se ubica en  Calzada Ermita 100, Barrio San Pablo, Iztapalapa; la entrada es gratuita.

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