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En los últimos meses, las medidas de seguridad en la Fontana di Trevi se reforzaron. ¿La razón? El monumento, uno de los puntos más turísticos de Roma, ha sido víctima de actos vandálicos que se van sumando día con día.
La fuente monumental, cuya construcción data de 1629, fue reinaugurada en noviembre de 2015. Desde entonces, es habitual que salte a los reflectores por los abusos de sus visitantes.
Apenas hoy, un hombre tiñó de rojo sus aguas . Se trata de Graziano Cecchini, un activista vinculado con la extrema derecha que hace una década, en 2007, realizó esta misma acción.
El hombre accedió al vaso de la fuente y comenzó a verter un líquido rojo que rápidamente tiñó sus aguas y las autoridades procedieron a cortar el flujo para evitar que el producto dañara el monumento, recientemente restaurado. Fue detenido por la policía.
El autor, que en el pasado lanzó medio millón de pelotas de colores por la escalinata de la Plaza de España , señaló que siempre ha creído "en las formas de arte que emocionan y transmiten estupor, sentimiento y reacción".
En abril de este año, un hombre nadó en la Fontana completamente desnudo . Ante la mirada de cientos de turistas y a plena luz del día, el hombre cruzó a braza la fuente sin ser interrumpido en ningún momento y llegando incluso a ser jaleado por las personas que asisten al suceso, tras lo que sale de la fuente y es detenido por un agente municipal.
A raíz de este suceso, las autoridades comenzaron a hablar de "recorridos obligados" con el fin de evitar este tipo de actos. "En la Fontana de Trevi ya se han organizado turnos más intensos de policías municipales, pero pienso además en un recorrido para admirarla y que no consienta el detenerse", explicó en mayo de 2017 la alcaldesa de Roma, Virginia Raggi.
El hecho de que la Fontana di Trevi se convirtiera "en una piscina" es un temor latente. Antes de estos casos, una turista alemana de 60 años se quitó los zapatos y se metió al agua, como si fuese Anita Ekberg en la célebre cinta La Dolce Vita , de Federico Fellini, que inmortalizó la Fontana de Trevi y la ciudad eterna. La mujer pagó una multa de 450 euros.
Esta fama parece ser dañina para los monumentos de Italia y sus habitantes están molestos por estas acciones, pues estos mismos casos han sucedido en fuentes como los Cuatro Ríos en la Plaza Navona, según han recogido diarios locales.
sc
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