Más de 300 obras

provenientes de Perú, Colombia, Panamá, Costa Rica, Guatemala y México integran una muestra de obras maestras de Mesoamérica que exhibe el museo John Paul Getty en Los Ángeles, California, la cual aborda el desarrollo de las artes de lujo en las antiguas Américas , entre el año 1000 a.C. y el siglo XVI.

De México son más de 90 piezas , lo que constituye casi una tercera parte del total de la muestra, destacó el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) , intermediario en este vínculo entre la Secretaría de Cultura federal y los museos Getty y Metropolitano de Arte de Nueva York, que también alojará esta muestra en febrero de 2018.

Timothy Potts

, director del Museo J. Paul Getty y uno de los curadores, explicó que la exposición aborda el intercambio artístico de materiales e ideas a través del tiempo y el espacio, así, las obras de gran valor a menudo eran transportadas a grandes distancias, o heredadas a través de generaciones, lo que atraía a nuevos admiradores e inspiraba a nuevos artistas.

De acuerdo con información del INAH, sobresalen delicados objetos descubiertos en ofrendas dispuestas en el Templo Mayor de México-Tenochtitlan , tales como pendientes de cascabel y otros en forma de corazón, y láminas de oro que representan orejeras y caracoles cortados, atributos de las deidades de la luna y del viento: Coyolxauhqui y Ehécatl .

Sin embargo, a veces más valorados que el oro, las piedras como el jade y la turquesa, las conchas y las plumas eran considerados bienes de prestigio debido a su escasez y a sus cualidades únicas.

En el caso del territorio mesoamericano que abarcó gran parte de lo que hoy es México, estos materiales fueron apreciados desde siglos antes de Cristo por los grupos olmecas, posteriormente por los mayas del periodo Clásico, hasta la expansión de los mexicas, imperio que dominaba a la llegada de los españoles.

Del periodo Preclásico se exhiben, entre otras piezas hechas en piedra verde: una figurilla antropomorfa, un pendiente zoomorfo, un punzón votivo y un pendiente en forma de aguijón de raya, todos provenientes del sitio olmeca La Venta, en Tabasco.

De la gran ciudad maya del Clásico, Palenque, destaca la máscara funeraria de la Reina Roja, elaborada con placas de malaquita, obsidiana, jadeíta, piedra caliza y jade; esta máscara se complementa con una diadema y un collar. De Chichén Itzá, otra importante urbe maya, se muestra un disco con diseños de serpientes emplumadas formadas con mosaicos y otra escultura de Kukulcán en piedra caliza.

En Golden kingdoms: luxury and legacy in the ancient Americas también pueden apreciarse un pectoral de oro con la representación de Xochipilli y un pendiente con el símbolo 7 Flor, que formaban parte de las ofrendas de la Tumba 7 de Monte Albán , de origen mixteco. De los grupos huastecos sobresalen un par de esculturas de pie con sendos tocados, que retratan al Señor de Ozuluama y a Tlazolteotl.

Las poco más de 90 obras maestras que México ha prestado para esta exposición proceden de los museos: Nacional de Antropología, del Templo Mayor, de los sitios de Palenque, Toniná y Chichén Itzá; de los fuertes San Miguel (Campeche), Santiago y San Juan de Ulúa (Veracruz); de las Culturas de Oaxaca, de los regionales de Antropología de Yucatán (Palacio Cantón) y de Chiapas, y de Antropología de Xalapa, de la Universidad Veracruzana.

Joanne Pillsbury

, otra de las curadoras de la muestra, y Andrall E. Pearson , curadora de la América antigua en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, refieren que “las artes de lujo estuvieron entre los objetos más vulnerables en la época de la conquista española”.

Se sabe que las más de 300 obras que integran Golden kingdoms: luxury and legacy in the ancient Americas , estaban entre los objetos más preciosos para incas, mayas, mexicas y otras culturas, y sobre todo son raros supervivientes de lo que fue la cima de la antigua producción artística americana”.

La magna muestra que permanecerá en el Centro Getty hasta el 28 de enero de 2018, incluye también descubrimientos extraordinarios, como la vestimenta de una poderosa sacerdotisa de la costa norte de Perú, y exquisitos adornos de Sipán, la tumba desprendida más rica de la América antigua.

Además de un conjunto de adornos de oro del llamado Tesoro del Pescador , recuperado en 1970, destinado a Carlos V, emperador del Sacro Imperio Romano y Rey español, que se perdió en el mar de camino a España.

nrv

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