La dinastía que capturó en 500 mil imágenes el pasado de Yucatán

Pedro Guerra, padre e hijo, registraron la vida en ese estado de 1877 a 1959; sus 500 mil negativos dan origen a un libro
Diferentes aspectos de la vida social fueron capturados por Pedro Guerra Jordán y Pedro Guerra Aguilar. Sin título, FPG, Col. FPG-UADY, ca. 1930 (3A05280) (TOMADAS DEL LIBRO “FOTOGRAFÍA ARTÍSTICA GUERRA)
31/01/2018
00:20
Yanet Aguilar Sosa
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Pedro Guerra Jordán y Pedro Guerra Aguilar, padre e hijo, hicieron la crónica de Yucatán desde finales del siglo XIX y hasta mediados del siglo XX. A través de sus ojos pasó la vida política, social, económica, cultural y artística de la Península. Capturaron en imágenes la arquitectura, las fiestas, los eventos religiosos, los hallazgos arqueológicos, el trabajo en las haciendas henequeneras, los estratos sociales, la familia, la vida cotidiana y los rituales funerarios.

Desde su estudio Fotografía Artística Guerra, cuyo acervo resguarda la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) desde 1977, los dos cronistas hicieron el retrato de una época, construyeron a través de alrededor de 500 mil negativos y documentos visuales “un cuadro social y cultural sobre la Península de Yucatán”, tal como aseguran, a manera de prólogo, José Antonio Rodríguez y Alberto Tovalín Ahumada, editores del libro Fotografía Artística Guerra, que se publica en el marco del 40 aniversario de la Fototeca Pedro Guerra.

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“Sin duda, el archivo Pedro Guerra contribuye con otros acervos de México a construir la historia nacional visualmente, y el hecho de que la Universidad Autónoma de Yucatán haya acogido esta colección y la haya preservado y después enriquecido, inclusive con donaciones de otros fotógrafos y de otros coleccionistas, es una maravilla porque documenta la historia del siglo XIX y del siglo XX de Yucatán e incluso de la Península”, señala la historiadora y antropóloga Blanca González Rodríguez.

La investigadora del INAH que colabora en este libro asegura que los Guerra, fueron súper especialistas en retrato pero la demanda fue mucho mayor y entonces cubrieron de todo, incluida la política.

Otros nueve estudiosos también participan en el libro analizando los temas vitales en el archivo Guerra: El Estudio, Cotidianos, Henequeneros, Vestigios, Rituales y Política,

Edward Jimmy Montañez, que trabajó 32 años en la Fototeca Pedro Guerra, señala que padre e hijo fueron sin duda alguna los fotógrafos más importantes no sólo de Yucatán sino incluso de todo el sureste del país. “En casi 100 años de producción fotográfica vamos a encontrar que ellos retrataron a la sociedad yucateca en su conjunto, podemos ver retratos tanto de la clase social alta, empresarios, hacendados yucatecos del henequen, gobernadores, presidentes municipales y de la misma forma retrataron a campesinos y trabajadores; y la calidad no va a disminuir por tratarse de una clase social u otra”.

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El propio Montañez dice que desde la parte retratística es una amplia gama de imágenes la que produjeron los Guerra, pero además hicieron trabajo callejero y reporteril en el que se puede apreciar la evolución arquitectónica de la ciudad a partir de 1877 y hasta aproximadamente 1930.

El editor Alberto Tovalín Ahumada asegura que hay mucho material en el archivo Guerra, por lo que decidieron hacer una selección y centrarse en seis temas que van desde sus retratos en el estudio —que sobrevivió hasta 1975 a cargo de un sobrino de Pedro Guerra Aguilar— a imágenes sobre vida cotidiana, de las haciendas del henequen, de vestigios arqueológicos, de política y de rituales como las fiestas y la fotografía de muertos.

“Pudimos seleccionar las temáticas más representativas, por ejemplo, la política, donde es interesantísimo el primer Congreso feminista, es decir, el papel de la mujer en la vida política de Yucatán que fue impresionante; la época de Felipe Carrillo Puerto, de Madero, de Pino Suárez y Serapio Rendón. Hay una foto muy bella en el teatro durante el congreso feminista”, señala Tovalín Ahumada.

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Pasión familiar. “Ambos, padre e hijo, tienen una gran calidad en cuento a la técnica fotográfica, es notorio que el padre le inculcó al hijo no sólo la técnica sino el amor por lo que hacían, esto se aprecia porque tuvieron la precaución de conservar todos sus negativos”, señala Jimmy Montañez, quien reconoce que, contrario a otros estudios fotográficos del estado que no conservaron sus negativos, los Guerra si tuvieron la precaución de conservarlos y por eso la Universidad Autónoma de Yucatán resguarda más de 500 mil imágenes.

Los Guerra también contrataron a gente para el estudio y además se preocuparon por adquirir material de otros fotógrafos, por ejemplo de Salvador Badía.

Montañez, quien durante 15 años fue coordinador de la Fototeca Pedro Guerra, entre 2002 y 2017, asegura que hay dentro del archivo una pequeña colección de Salvador Badía.

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“Cuando la Universidad compra este archivo vienen incluidas estas fotos, lo que no sabemos es si fueron ellos los que le compraron esa colección o si Salvador trabajaba con ellos; pero son fotografías distinguibles porque están firmadas”, comenta.

Sin embargo, al igual que el acervo de los Casasola y de otros de fotógrafos, el archivo Guerra está conformado básicamente con el trabajo de ellos mismos. “Sin duda es un acervo sumamente importante que contribuye a la historia visual no sólo desde el punto de vista de la academia histórica sino desde el punto de vista de la historia de la fotografía, de la historia de las costumbres, desde el punto de vista antropológico, desde muchos puntos , sobre todo ahora que lo visual ha cobrado tanta importancia”, señala Blanca González

Trabajo de continuidad. El estudio Fotografía Artística Guerra, que abrió en 1877, estuvo en manos de Guerra Jordán y Guerra Aguilar hasta 1959, cuando murió el hijo del fundador y el estudió quedó a cargo de un sobrino hasta 1975, cuando el negocio devino en imprenta y luego el archivo fue adquirido por la Universidad Autónoma de Yucatán.

Blanca González ha trabajado el archivo Guerra, especialmente ha hecho identificación de personajes, lugares, situaciones, determinados eventos y ceremonias importantes. Conoce bien el archivo y confirma que padre e hijo fueron un equipo y hubo entre ellos una continuidad, lo que le parece muy valioso.

“A cada quien le tocó una época distinta, yo creo que don Pedro Guerra Jordán tiene el gran mérito de haber comprado ese estudio y haberlo proyectado tanto; claro que tenía las condiciones para hacerlo, provenía de una familia muy importante, no era fácil que cualquier gente se dedicara a la fotografía, menos para competir inclusive con extranjeros que llegaban a Yucatán con muchos adelantos y probablemente con recursos”.

La investigadora señala que al padre le tocó la época más clásica, donde la fotografía está un poco sustituyendo a la pintura, tiempo en que se usan mucho las poses de estudio muy marcadas, mientras que al hijo le tocó una época un poquito más moderna, aunque hay elementos, como las sillitas, cierto cortinaje, que permanecen incluso hasta cuando dice que ella y sus amigas iban a tomarse la foto de la credencial.

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“Hay una continuidad en las imágenes, padre e hijo convivieron mucho en el trabajo, don Pedro muere en 1917 y el hijo ya está trabajando con él desde tiempo atrás, ya era un señor joven casado cuando muere el padre”, cuenta González Rodríguez.

Esa gran mirada y calidad estética queda confirmada en las más de 100 imágenes incluidas en el libro Fotografía Artística Guerra, que se complementa perfectamente con los 10 estudios escritos por igual número de investigadores tanto de Yucatán como de la Ciudad de México.

Los ensayos estuvieron a cargo de María de la Luz Medina Chávez, Waldemaro Concha Vargas, Gustavo Amézaga Heiras, Blanca González Rodríguez, Arturo Ávila Cano, Isabel García Franco, Marisol Domínguez González, Lilia Fernández Souza, José Antonio Rodríguez, Jesse Lerner y Edward Montañez.

Alberto Tovalín asegura que hasta ahora, con este libro que contó con el patrocinio de la LXIII Legislatura de la Cámara de Diputados, especialmente del diputado Jorge Carlos Ramírez Marín, se dará una discusión más profunda sobre la obra de los Guerra. “Nunca se había hecho un estudio interdisciplinario tan importante como este”.

Jimmy Montañez no duda en señalar que la Fototeca Pedro Guerra está entre las cinco o seis más importantes del país. “Se procuró crear una infraestructura especial para el resguardo de materiales, el clima de Yucatán es completamente adverso para la conservación pero lo hemos logrado”. Hoy en día ese importante acervo ha crecido y tiene en custodia más de 12 acervos distintos.

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