15 | SEP | 2019
La Conquista y sus sangrientas batallas
La matanza del Templo Mayor en Códice Durán. Para el historiador Federico Navarrete, la guerra formal empieza a partir de este evento en 1519. Foto: IMÁGENES ESPECIALES

La Conquista y sus sangrientas batallas

01/06/2019
00:20
Alida Piñón
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Especialistas reflexionan sobre la violencia en esa guerra que tuvo como víctimas igual a indígenas que a españoles debido a sus estrategias y rituales

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La Conquista española fue uno de los episodios más cruentos de la historia de la humanidad. Las fuentes de la época dan cuenta de batallas sangrientas y de actos de extrema violencia cometidas en contra de los indígenas. Un ejemplo son las crónicas que se encuentran en la Brevísima relación de la destrucción de las Indias, libro de 1552 del fraile dominico español Bartolomé de las Casas, quien escribió que vio a los españoles “cortar manos, narices y orejas a indios e indias sin propósito”, y que fue testigo de cómo soltaban a los perros contra “los indios para que los hiciesen pedazos”, así como de “otros desafueros y crueldades sin propósito”.

En el Manuscrito del Aperreamiento escrito en 1533 se representa a Hernán Cortés y a otros españoles, así como a seis indígenas encadenados y otro indígena siendo atacado a muerte por un perro.

También hay evidencias, incluso arqueológicas, que dan cuenta de cómo los indígenas también ejercieron una gran violencia en contra de los españoles y de sus aliados.

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Imágenes del Códice Florentino sobre los enfrentamientos.
 

El arqueólogo Enrique Martínez Vargas encabeza desde hace más de 20 años los trabajos en el sitio Zultépec-Tecoaque, en Tlaxcala, en donde hace cuatro años se dio a conocer el descubrimiento de restos óseos pertenecientes a una caravana de aliados de Hernán Cortés, venida de Veracruz, el día de San Juan de 1520, que fue capturada en el sitio Zultépec-Tecoaque, en Tlaxcala, y durante seis meses los cautivos —hombres, mujeres y niños de muy distintos orígenes— fueron seleccionados paulatinamente como víctimas de sacrificio y fueron comidos.

Interpretaciones sobre el tema. En el marco de los 500 años de la Conquista de México, especialistas e historiadores han mantenido profundas discusiones sobre el encuentro de dos mundos en coloquios, mesas redondas, publicaciones y en proyectos para reflexionar sobre nuestra historia. Una de esas discusiones ha girado en torno a la violencia y a la guerra.

De acuerdo con Federico Navarrete, escritor, historiador, divulgador de la historia de los pueblos indígenas y autor de libros como Historia de los pueblos indígenas de México y La migración de los mexicas, en las historias escritas por los españoles e indígenas del siglo XVI se habla de grandes batallas, de matanzas, pero ninguna de las fuentes de la época da cifras exactas y a 500 años de distancia sólo es posible tener estimaciones, siendo la caída de Tenochtitlán una de las más cruentas batallas, con 40 mil muertos de una ciudad de 60 mil habitantes, lo que la convierte en una de las guerras e invasiones más violentas en la historia de Mesoamérica.

“Fue una guerra terrible que empezó con la destrucción de México Tenochtitlán, para algunos esta caída fue el fin, pero en realidad se trató del principio de una guerra que se prolongó durante 20 años”, dice Navarrete, quien acaba de publicar el libro Historias mexicas.

El especialista agrega que en las historias escritas por los españoles y por los indígenas se habla con bastante claridad acerca de la existencia de un gran número de combatientes y de grandes batallas. “También se habla de matanzas más o menos serias, pero ninguna de las fuentes de la época da cifras exactas, son sólo estimaciones que dan cuenta de una magnitud, en ese entonces nadie se ponía a contar los cuerpos de un lado o de otro. La guerra empezó en 1519 porque los españoles se encontraron con la resistencia de varios pueblos, primero los de Centla y luego los de Tlaxcala, y sólo después de que los españoles atacan a la población civil es que los tlaxcaltecas deciden aliarse con ellos. Luego viene la matanza de Cholula, que es contra una población civil desarmada de varios miles de personas; después, a partir de la matanza del Templo Mayor en la Ciudad de México, empieza la guerra de manera formal, es decir, empieza en 1519, pero se desata en 1520 y terminó hasta 1535”, dice.

De acuerdo con Navarrete, se combinaron dos formas de hacer la guerra, la española y la mesoamericana, y eso consiguió que se potenciara la violencia. “Los mesoamericanos tenían esta tradición de combate, ritual y sacrificio, pero se hacía en pequeña escala, es decir, implicaba, a lo mucho, decenas o centenares de víctimas al año. Con la guerra total que se desencadena en 1520, la toma de cautivos y el canibalismo, la antropofagia, aumenta de tamaño”.

El historiador asegura que los españoles tenían también prácticas de guerra que implicaban atacar ciudades, matar población civil, realizar masacres en templos, pero con la Conquista se volvieron peores. “Lo que se crea es un nuevo tipo de guerra, una guerra total que se practicará en el mundo de la Conquista en adelante, la idea de una guerra de destrucción del enemigo se inventó en México y ha durado hasta el presente”.

Navarrete advierte que en la primera etapa de la guerra no hubo una intención de terminar con ninguna de las poblaciones, pues se trató de una invasión de orden político, pero advierte que hay otros episodios de la colonización del siglo XVI cuando en el norte sí hubo una determinación de eliminar aldeas completas.

Enfermedades, otro factor. Para Rodrigo Martínez Baracs, historiador e investigador de la Dirección de Estudios Históricos del INAH, el ser humano es depredador y violento, por lo que la Conquista española de América tuvo su dosis de violencia al igual que cualquier guerra en la historia de la humanidad. Y sostiene que el factor de las enfermedades infecciosas son las que provocaron una catástrofe terrible. “La Conquista tuvo su dosis de violencia, pero los españoles lo que querían era establecer un régimen de explotación, no de exterminio”.

Asegura que Woodrow Borah, un historiador norteamericano, comparó la Conquista española de América con la conquista inglesa de la India. “Fue violentísima, pero no provocó una catástrofe demográfica ni nada parecido, en cambio en América, el factor de las enfermedades infecciosas que, sin proponérselo, los españoles trajeron a América, provocaron una catástrofe terrible; los historiadores han tratado de entender por qué las enfermedades españolas fueron tan nocivas”.

Martínez Baracs asegura que los españoles contaron con el apoyo de muchos señoríos, enemigos de los mexicas o sometidos por los mexicas, quienes vivían con hartazgo las guerras, los sacrificios de la gente, la represión intelectual, de modo que se aprovechó la oportunidad de la llegada de los españoles para rebelarse contra los mexicas.

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Óleo La Conquista de Tenochtitlán; enfrentamiento que dejó 40 mil muertos en una ciudad de 60 mil habitantes.
 

“Muchos hablan de la genialidad de Cortés para crear alianzas, pero fueron muy normales porque aquí se dieron cuenta de que habían llegado con un armamento muy superior y lo aprovecharon para deshacerse de los mexicas. Es el inicio de la gran rebelión indígena contra los tiranos mexicas, podemos conmemorar la Conquista española, pero también la rebelión indígena. Y en este sentido sí que podemos hablar de una violencia no sólo española, sino en buena medida ejercida por los indígenas”, cuenta Martínez.

Agrega: “Uno de los casos muy particulares es la matanza de Cholula, siempre se le echó la culpa a Cortés, pero los cholutecas querían atacar a los españoles, y estos recibieron información del ataque y empezaron primero. Los aliados indígenas en Tlaxcala que vivían asolados por los mexicas fueron los que atacaron a los cholutecas, incluso se los comieron. ¿Que podían hacer los españoles ante eso? Nada, eran los aliados que tenían”.

Martínez Baracs, autor Convivencia y utopía, recuerda que su padre, el historiador y académico José Luis Martínez, calculó unos 150 mil aliados indígenas que participaron en el ataque contra Tenochtitlán. “Fue una guerra de indios contra indios en la que jugaron los españoles un papel en la guerra. Los historiadores de la guerra, como Ross Hassig, dicen que, cuando se enfrentaron los ejércitos, los caballos rompían las filas y por ahí entraban los atacantes tlaxcaltecas y otros más para atacar. Y es que había un régimen de terror, muchos antropólogos justifican los actos como comerse a la gente porque eran rituales, pero eran atrocidades; que los tiranos mexicas y sus sacerdotes inventaran sacrificios para que saliera el Sol, son hechos injustificables, era una sociedad cuyo centro era la guerra. Los españoles eran también una sociedad guerrera, venían de cinco siglos de reconquista, llegaron con armas. ¿Hubo malos? Sí, españoles e indios. La diferencia fue tecnológica y si los españoles no hubieran llegado, tarde o temprano, los indios se habrían rebelado”, sentencia.

El historiador Antonio Rubial, quien se ha especializado en los procesos de mestizaje y evangelización, en el marco de los 500 años de la Conquista dictó la conferencia “Los mitos de la Conquista”, en el Centro de Estudios de Historia de México Carso, en la que compartió que en las batallas había hasta un 80% de indígenas y señala que en el libro 12 de La visión de los vencidos — en el que se aborda el Códice Florentino, un códice que mandó a hacer Bernardino de Sahagún para contar su historia general de los indios— los informantes son niños.

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Batalla en Tlatelolco, del Códice Florentino.
 

“Es terrible, es tremenda, pero es una visión. No podemos decir que toda la Conquista fue devastación y exterminio. Traían armas de fuego, fusiles con pólvora que costaba trabajo usar, por eso a lo mejor con ellas sólo mataron a cuatro; las bombardas fueron descritas como bolas de fuego que salían del cañón, son descripciones aterradoras pero sólo traían dos o tres. Los caballos pudieron impactar, pero tampoco eran tan grandes, quizá poco más grandes que un pony. El éxito de la Conquista está en la desunión de los pueblos porque no se sentían mexicanos, no había un concepto de México, los totonacas eran totonacas, no todo era paz y armonía y bondad, eran brutales, una sublevación era ahogada en sangre y todo ese concepto de guerra era continuo”.

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