(Los Ángeles, 1948) ha retratado en sus novelas los bajos fondos y dedica la última a , un expolicía que en los años 50 difundió cotilleos y extorsionó a estrellas de cine y políticos para tapar escándalos en un que, asegura, es todavía un lugar de perversión, sexo y drogas.

" Pánico ", publicada en español por Literatura Random House , es el título de esta novela de James Ellroy que presentó ayer, 26 de abirl, en Madrid y en la que en un tono cómico relata la vida de este personaje real que se definió a sí mismo como "el tirano que tuvo como rehén a Hollywood".

Fue en los años 50 cuando este "tipo repugnante" se dedicó en la revista "Confidential" a difundir todo tipo de historias sobre políticos, actores y actrices: James Dean, Burt Lancaster, Liz Taylor, Rock Hudson o Montgomery Clift fueron algunas de sus múltiples víctimas, aunque a algunas de ellas también las ayudó a tapar sonados escándalos, siempre pagando.

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En esta revista se hablaba de vidas amorosas y peculiaridades sexuales de las estrellas de cine y de los políticos, recuerda Ellroy, que conoció personalmente a Otash en 1989 y le trató hasta que murió en 1992: "hablando de los viejos tiempos nos hicimos unas risas", indicó sobre este detective.

"Conocía muchas cosas y todas eran ciertas, algunas por dinero las divulgaba en la revista", dice el autor de novelas como "L.A. Confidential" o "Dalia Negra" en un encuentro con periodistas.

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Y cree que tanto el personaje protagonista como la revista para la que trabajó fueron precusores de internet en la difamación, "en el periodismo de escándalo".

Respecto a las estrellas que aparecen en su novela, el autor sostiene que Otash no tuvo las claves de la muerte Marilyn Monroe: "Sencillamente se murió de sobredosis. Se tomaba muchas pastillas, era adicta y borracha".

Y sobre James Dean y el director de "Rebelde sin causa", Nicholas Ray, el escritor sostiene que eran "unos tipejos", "pervertidos y raros": "yo quería ponerlo de manifiesto y darles duro, desde un punto de vista cómico" en su libro, asegura.

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Este autor escribe novelas negras ambientadas en esos años porque, dice, vive en el pasado y la actualidad le importa "una mierda". Y está convencido de que un escritor de novela negra nunca ganará un Premio Nobel de Literatura .

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"Sí, tengo nostalgia", reconoce este autor, al que le gustan "la corrupción de antes, los coches antiguos, cómo vestían las mujeres en los años 40 y 50, la Segunda Guerra Mundial o la bomba atómica, Roosvelt, Eisehower o Kennedy".

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Ellroy no utiliza ordenadores, nunca usó internet, no tiene celular, no ve las noticias en televisión ni lee los periódicos. Tiene un teléfono fijo y usa fax. Sí sabe que Putin ha invadido Ucrania y dice que lleva una bandera del país.

También considera que el dirigente ruso "es otro de los psicópatas que existen" y le gustaría que el presidente de su país, Joe Biden, fuera "un líder más fuerte", pero "es muy mayor", agrega: "quizá esté hasta senil".

James Ellroy vivió años envuelto en delincuencia, alcohol y drogas, pero dice que no lamenta nada: "ante Dios confieso mis pecados y me arrepiento. Pero por muy dura que fuera mi vida tampoco fui tan malo. Era un chico estúpido, descuidado y un poco temerario y eso pasó. Agradezco a Dios el don que tengo de escribir pero por la razón que sea, que la ignoro, vivo en el pasado", insiste.

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Reconoce que tiene un ego "bastante monumental" pero dice que ha aprendido a comportarse "un poco".

Varias de sus novelas han sido llevadas al cine y todas las adaptaciones "son basura", considera: "pero me pagaron". Por eso, por el dinero, dejaría que su última novela fuera también llevada a la gran pantalla porque cree que a su libro no le pueden hacer nada.

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