OFCM celebra 39 años de trayectoria

La agrupación se presentó en una Sala Silvestre Revueltas completamente renovada

OFCM celebra 39 años de trayectoria
FOTO: CORTESÍA DE LA SECRETARÍA DE CULTURA DE LA CIUDAD DE MÉXICO
Cultura 19/11/2017 18:48 Sarai Cabral Ciudad de México Actualizada 19:39

Quizá era la exigencia y festividad del Concierto en fa para piano y orquesta de George Gershwin lo que provocó que la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México (OFCM) luciera entregada y contenta en la reapertura de la Sala Silvestre Revueltas del Centro Cultural Ollin Yoliztli.

Tras casi diez meses de trabajos de remodelación, el recinto lució una renovación notable en su acústica, al ofrecer un sonido más transparente y redondo. Visualmente, dio la impresión de ser más espaciosa.

El concierto de esta tarde celebró los 39 años de trayectoria de la Filarmónica, y su regreso a la Sala Revueltas, que fue aplaudido calurosamente por un nutrido público, integrado sobre todo por jóvenes.

Bajo la guía del violinista Scott Yoo, director Titular y Artístico, esta tarde la agrupación interpretó la inconfundible (por su lenguaje musical permeado por el jazz) obra de Gershwin –con John Novacek al piano- y la Sinfonía no. 1 en do menor, Op. 68 de Johannes Brahms.

No sólo la orquesta proyectó concentración: La gente escuchó en silencio y sin encender sus teléfonos móviles a los músicos durante todo el concierto. Previo a esa la presentación, Scott Yoo, en el violín, Novacek, y el chelista Gregory Daniels, tocaron Élégiaque, del compositor ruso Serguéi Rachmaninoff, en el lobby del recinto.

Durante noviembre y diciembre, la Filarmónica de la Ciudad de México ofrecerá conciertos con directores internacionales invitados y un repertorio con música de compositores como Joseph Haydn y Pyotr Ilyich Tchaikovsky.

La renovación

El arquitecto Eduardo Saad Eljure, quien en ambas ocasiones realizó los proyectos acústicos, explicó que como parte de los trabajos se le retiraron los muros de fibra de vidrio revestidos con una lámina de madera que absorbían el sonido y no permitían la brillantez de la sala, que abarca una superficie de mil 500 metros cuadrados.

Asimismo, se colocaron enormes plafones convexos en el techo y se revistieron los muros con lambrines ligeramente inclinados para evitar ecos, ambos elaborados con madera tzalam (o nogal mexicano), material de alta resistencia a la humedad y al paso del tiempo, pero sobre todo, un excelente reflejante del sonido.

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Sala Silvestre Revueltas antes de su renovación. Aspecto del homenaje de cuerpo presente al director Armando Zayas, fallecido el 14 de abril de 2016/FOTO: Sarai Cabral/EL UNIVERSAL.

“Con esta adecuación, todos los materiales que pusimos son para que brille el sonido, para que la gente sienta que el sonido le envuelve, pero sin perder definición, que escuche cada instrumento, que sepa de dónde viene el sonido, que tenga direccionalidad y que el director y los músicos se oigan entre sí para que vayan a tono”, describió Saad Eljure, en una entrevista difundida por la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México.

Además de la colocación de plafones y lambrines, se hicieron otras adecuaciones en la sala para que exista plenitud de tono y brillo del sonido, indicó el especialista —a quien por su trayectoria, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) le puso el nombre de Eduardo Saad al Laboratorio de Acústica de la Facultad de Arquitectura—.

De esta manera, en la Sala Silvestre Revueltas se cerraron algunas rejillas, se instaló un nuevo sistema de aire acondicionado, se sellaron las puertas del espacio, se colocaron puertas dobles de vidrio en la entrada para evitar ruidos del exterior, pues a decir del arquitecto el silencio es la primera cualidad de una sala sinfónica.

Sobre el volumen, el arquitecto con posgrado en Acústica Arquitectónica, Aire Acondicionado y Prefabricación por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), aclaró que los plafones presentan huecos para que tenga mayor intensidad, pues a mayor volumen existe más brillantez; es decir, el sonido tarda más en desaparecer, en bajar 60 decibeles, por tanto el tiempo de reverberación de la sala es excelente.

Aunado a lo anterior, expuso que las butacas son acojinadas y se trabajó para que no cambie la acústica cuando haya concurrencia limitada (la sala tiene aforo para casi mil 200 personas). Además, se quitaron algunas butacas de los pasillos externos por seguridad, para que el público desaloje rápido en caso de alguna eventualidad.

Los trabajos de rehabilitación de la Silvestre Revueltas y del CCOY, dirigidos por el arquitecto José Allard, también incluyen adecuación de las puertas del escenario para facilitar la entrada de enormes instrumentos, como los pianos de cola; accesibilidad del lugar con la instalación de rampas; remodelación del vestíbulo, para que exista mejor acústica cuando haya pre conciertos de cámara, y mantenimiento en las instalaciones sanitarias de los baños.

Para esta importante ocasión, Yamaha de México prestó un piano de la serie CFX, donde Novacek interpretó la pieza de Gershwin. (Con información de Alida Piñón).

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