22 | ENE | 2020
Manotazo de Presidencia en Comunicación Social de Cultura
"La Revolución" es la obra de Fabián Cháirez. Foto/MARCO UGARTE. AP

Manotazo de Presidencia en Comunicación Social de Cultura

13/12/2019
01:50
Periodistas Cultura
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Crimen y Castigo

La colocación de una cédula informativa en la que la familia Zapata expresa su desacuerdo por la obra de Fabián Cháirez, La Revolución, marca un precedente, un pésimo precedente en la historia de las exposiciones en México. Pero el contenido de la cédula no es el único daño causado por esta concesión de la Presidencia de la República a la familia de uno de los héroes con que más simpatiza. El recuento de los daños deja mal a Comunicación Social de la Secretaría de Cultura, que tuvo que hacer ajustes en la publicidad, pues el acuerdo con los Zapata implicó retirar de la difusión oficial de la dependencia y del INBAL la obra de Fabián Cháirez. No se recuerda un incidente donde la Presidencia haya impuesto una restricción de difusión para una actividad cultural. Inquieta que en el futuro Presidencia u otras instancias continúen por ese camino de determinar, revisar y marcar los contenidos de la publicidad cultural, o que esto provoque un ejercicio de autocensura, por aquello de que hay temas “susceptibles”. La provocación, la burla y la herejía, que van de la mano con la libertad de expresión, son derechos ganados desde hace muchos años y pretender ahora enmarcar contenidos no es más que un acto regresivo.

No digas, no preguntes: los derechos LGBTI en Cultura retroceden

Nosotros pensaríamos que el debate y la lucha por la expresión de las voces de la comunidad LGBTI son conquistas ganadas; sin embargo, en los hechos, por lo menos en esta muestra, se advierte que falta mucho por hacer, porque la decisión de colocar una cédula con el desacuerdo de la familia Zapata se parece a la norma del “no lo digas, no preguntes”, que en los años 90 el presidente estadounidense Bill Clinton impuso al ejército americano con el objetivo de permitir la homosexualidad en sus filas, pero les prohibió que lo hicieran público; para decirlo fácil, el acuerdo institucional es una supuesta tolerancia, acepta la presencia de lo gay en lo público, pero la intensión es ocultarla, disimularla o disfrazarla. En este lamentable caso la aceptación está en el discurso; en los hechos, la pluralidad quedó en una tolerancia incómoda, timorata, retrógrada. Habrá que ver ahora en qué términos la familia Zapata redacta su cédula informativa. Lo malo de sentar precedentes es que se vuelven cotidianos: ¿quién va impedir, entonces, que alguien exija poner al lado de la cédula informativa de los Zapata otra en contra de su desacuerdo? La obra —como cualquier otra— pueda estar sujeta a críticas, sin embargo no hay en esta polémica ninguna crítica artística, y sí una profunda reacción que no se tuvo hacia ninguna de las otras 140 obras.

No acaba la batalla entre editores y Educal

Nos cuentan que la tarde de ayer se celebró la reunión entre los representantes de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem) —liderada por Juan Arzoz— y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para tratar el tan polémico tema de la “quita” del 20% de las deudas que Educal acumuló durante los últimos años con decenas de editoriales. El tema que llevaron los editores a la reunión fue en realidad una pregunta vital: ¿es verdad que Hacienda mandó a Educal sólo el 80% del dinero para saldar las cuentas con los editores o es que Educal recibió el 100% y se quedó con el 20% de esos recursos para “destinar a otras cosas” ese dinero al que renunciaron la mayor parte de los editores? Nos comentan además que si la reunión de ayer no fue productiva, ahora sí la Caniem está dispuesta a emprender una dura campaña contra la paraestatal que dirige el escritor Fritz Glockner, pero sobre la que decide el magnánimo Paco Ignacio Taibo II. La moneda está en el aire, nos señalan.

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