El texto “Mujeres que matan” se centra en un club de lectura en el que un grupo se refugia para olvidar sus problemas; sin embargo, poco a poco comienzan a compartir sus historias llenas de heridas y pérdidas, las cuales las llevarán a un límite con un gran planteamiento moral.

“Este es un libro que transcurre en la Venezuela actual, en un contexto de un país dominado por una cúpula militar donde hay una gran crisis y es donde un grupo de mujeres toman justicia por propia mano y empiezan a descubrir que pueden asesinar a otras personas”, explicó en entrevista con Notimex el escritor Alberto Barrera Tyszka.

Por ello, en una sociedad en la que no hay justicia y en cambio abunda la violencia institucional, el autor originario de Caracas, Venezuela, plantea el tema inquietante, o la pregunta perturbadora, como él mismo admite a lo largo de su novela regida por los códigos policiales: ¿Se puede tomar justicia por propia mano?

Para abordar esta perspectiva, Barrera Tyszka indicó que trató de indagar la naturaleza femenin a que es un enigma enorme y aunque se trata de un narrador masculino, las mujeres hablan desde sí mismas y después leen un libro que tiene que ver con la naturaleza femenina y contra el amor romántico.

“Es un libro de autoayuda que se llama ‘Te daría mi vida pero la estoy usando’, entonces a propósito de lo que leen ellas comienzan a hablar sobre sus propias vidas, y ahí se trata de entrar en ese enigma que es muy difícil, yo no sé si lo logro, las mujeres tendrían que decirlo, pero se trata un poco de ver esa mirada femenina y esa vivencia de lo femenino, supuestamente vulnerable”, precisó.

Alberto Barrera

añadió que lo femenino se enfrenta también a una realidad hostil, que no sólo tiene que ver con los hombres sino con el poder, porque entre los personajes una mujer vivió en prisión injustamente y otra perdió una hija a manos de una policía, por ello surge el tema de hacer justicia por propia mano cuando las instituciones no responden.

“En el fondo también, a través de la apariencia vulnerable de lo femenino, hay historias terribles y hay una violencia contenida. ¿Qué pasa cuando esa violencia cruza un límite? ¡Se desata!.. Al final de la novela hay un personaje que dice: 'Aprendimos a mata r, y descubrimos que era fácil, nos gustó matar. Ese es como el centro, porque es inquietante'”, reveló.

En uno de sus capítulos hace alusión a Oaxaca

. Al respecto recordó que la primera vez que llegó a México fue en 1995 y pasó siete años trabajando en televisión, luego volvió a Caracas, y regresó en 2013, ya que tiene una relación muy cercana, incluso confesó que esta novela en un principio intentó que transcurriera en México, pero la escritura no fluía y aún lo ata mucho a su país y lo que pasa en Venezuela, por lo que optó por situarla allá.

“La reubiqué en esta Venezuela del Madurísimo, en medio de esta crisis, creo que también retrata como un poco todo ese país; mi novela anterior, que se llama ‘Patria o muerte’, tenía que ver con Chávez y era alrededor de un líder y de su muerte, y en ésta no aparece ningún líder sino esa corporación que vino después de Chávez y que domina un poco el país de esta manera siniestra (el Alto Mando)”, relató.

Este libro de 209 páginas, el cual se publicó en noviembre de 2018 por Penguin Random House Grupo Editorial , primero lo llevó a su natal Caracas y le tomó entre tres y cuatro años, ya que confesó que piensa mucho las novelas antes de empezar a escribir.

“Antes de empezar a escribir, uno está todo el tiempo rumiando los personajes, decantándolos y pensando las situaciones y después se sienta a escribir; y luego también corrijo durante mucho tiempo”, indicó.

Por otra parte, el también autor de “La enfermedad” (2006) y de diversos libros de cuentos, poesía y crónicas periodísticas, quien por el momento se encuentra instalado en la Ciudad de México, señaló que está comenzando a pensar en una novela nueva que escribirá este año.

“La literatura siempre puede ser una gran experiencia terapéutica, escribir de alguna manera ordena el caos, le da orden y sentido a esa realidad difícil que vivimos; leer también es una experiencia y consumo de ficción que puede ayudarte a vivir de manera diferente e incluso a vivir mejor”, opinó.

Alberto Barrera

añadió que la experiencia de la lectura, al menos en su vida, es absolutamente necesaria para estar bien, incluso destacó que la experiencia de estar en silencio frente a un libro, entregado a una historia y leyéndola activamente, es única y no puede compararse con el consumo de televisión o de cine.

akc

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