La funcionaria Irma Gallo amenaza en redes
Sede de Notimex en la Ciudad de México. (HUMBERTO MORQUECHO. EL UNIVERSAL)

La funcionaria Irma Gallo amenaza en redes

10/07/2019
03:06
Periodistas Cultura
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Crimen y Castigo

La funcionaria Irma Gallo amenaza en redes

¿Un servidor público puede tener cuentas “personales” en redes sociales? Según los expertos, sí, por supuesto. Sin embargo, en marzo pasado la Suprema Corte de Justicia de la Nación sentó un precedente cuando ordenó al Fiscal General de Veracruz desbloquear a un periodista de su cuenta de Twitter. Con la resolución quedó claro que los funcionarios sí tienen derecho a la privacidad en el mundo digital, pero si deciden compartir información inherente al desarrollo de sus funciones, entonces su cuenta “personal” o “privada” es de interés público y por lo tanto no pueden cerrarla a los usuarios. Y si no pueden bloquear, entonces también tendrían que asumir que en las esferas digitales siguen siendo funcionarios. Esto viene a cuento porque en Twitter existen varios funcionarios que insisten en tener una cuenta de carácter personal para compartir lo que hacen en su trabajo. Una servidora pública muy activa en su cuenta “personal” es Irma Evangelina Gallo, directora de producción de la Agencia de Noticias del Estado Mexicano (Notimex). En la descripción de su perfil asegura que es mamá, feminista, reportera, caminante y que ha escrito algunos libros, pero comparte su trabajo y el de sus compañeros, opina sobre la agencia y sobre lo que ocurre alrededor de su jefa, Sanjuana Martínez, y, sí, también imágenes de su entorno privado como las macetas de su casa. ¿Su cuenta es privada? No, mientras insista en compartir lo que hace en Notimex por 44 mil 374 pesos mensuales que cobra del erario público.

Doña Irma desde sus tiempos como reportera de Canal 22 se mostraba como una gran entusiasta de las redes sociales, conoce bien esa línea entre lo público y lo privado, por eso increpó a Pablo Rendón cuando publicó: “No mames, hasta 300 mil pesos por burlarse de Notimex y uno aquí haciéndolo de gratis”. Ella le preguntó si su tuit lo escribía a título personal o como responsable de redes sociales del Festival Internacional de Cine de Morelia. Pablo, sorprendido, le escribió si era “neta” su pregunta. La funcionaria respondió: “Me gustaría saber tu respuesta, sin afán de molestar y mucho menos de pelear. Checa la info de mi perfil. Yo no pongo ahí donde trabajo. Mis opiniones son mías, nada más”. Es decir, la mamá, feminista, reportera y caminante quería saber si el community manager había tenido la osadía de burlarse de la más reciente gran investigación de una periodista llamada Sanjuana, quien casualmente es su jefa en la agencia del Estado; no lo quería saber la servidora pública, de ninguna manera, si en su perfil dice clarito que es “personal”. Total que Pablo tuvo que borrar en su propia descripción que labora en el festival de cine y la mamá, feminista, reportera y caminante, siguió su camino.

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