Jóvenes, mujeres, política y género, en Feria Artbo

Con gran presencia de galerías de AL que ofrecen varios proyectos muy experimentales, ayer abrió la 14 Feria Internacional de Arte de Bogotá
Feria Artbo
Una mujer disfruta de la obra Laberinto de Transcromía, del artista venezolano Carlos Cruz Diez, quien expone parte de su trabajo en la ArtBo. Foto: LEONARDO MUÑOZ. EFE
26/10/2018
00:20
Sonia Sierra
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Bogotá, Col.— Zunga es una palabra que quiere decir morronga, es decir, mujer de malos hábitos. Ese nombre lo tomaron para su colectivo cuatro artistas que ayer en la 14 Feria Internacional de Arte de Bogotá Artbo ofrecieron un performance: una lectura constante de Judit Butler mientras se maquillaban en una rutina intensa que dejaba sus pieles saturadas, gastadas, y el aire poseído por el olor a polvos y otros productos de belleza.

El performance quiere hablar de la reiteración, la normatividad con que crecemos y la imposición social de ser de cierta forma, una imposición que pesa más sobre la mujer, dice una de las artistas, María Leubro.

El género y la mujer, lo señala a su vez la galerista mexicana Karen Huber, están abordados en las obras de esta feria de muy diversas maneras. Y habla del caso de Ana Segovia, pintora mexicana, a quien representa su galería, y que toma personajes femeninos en sus pinturas a partir de fotos fijas de películas de su bisabuelo, Fernando de Fuentes, y despliega un universo femenino difuso, colorido, del México de hace más de medio siglo, revisado desde el presente.

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Pinturas de Ana Segovia.
 

En Artbo, que cierra el domingo en el Centro Corferias, participan 70 galerías de 20 países, con más de 3 mil obras en ocho secciones. La galerista colombiana María Eugenia Niño, de Sextante, dice que hay mucho potencial y que la feria ha logrado integrar más la ciudad, hacerla caminable. Una feria que pone a pensar el lugar de las propias galerías. Con más de 40 años de historia con Sextante y el Taller Arte Dos Gráfico, Niño dice: “Muchas galerías nacen y mueren pronto, muchos no entienden que esto es de trabajar a largo plazo. No es fácil. La galería no es sólo un lugar para com prar y decorar casas, debe ser el lugar para ver cómo crece el artista y un espacio de entendimiento del arte”.

El mexicano Gustavo Arroniz, quien desde 2008 asiste a Artbo, considera que esta feria tiene una fuerte identidad latinoamericana, un buen y parejo nivel, y que ha mejorado con los años. Arroniz ha reunido en su espacio obras de artistas de Chile, Argentina, México, Perú y Venezuela.

En la galería Ginsberg, de Perú, se presentan, entre otros, el trabajo del artista Pablo Ravina, quien acostumbra desarrollar proyectos sobre textos. En esta ocasión expone un tapete de lana creado por él mismo, donde se lee: “Opportunism is the new ism”. Él cuenta que esa obra partió de una serie de piezas tejidas con las promesas de campaña de políticos, y que ésta en particular cuestiona al arte en sí: “Hemos tenido muchos ismos y el oportunismo es la nueva condición. Todo tiempo adopta una tendencia y a mí me interesa señalarlo. Los artistas siempre toman referencias de otros, pero no siempre lo aclaramos”.

Textil, activismo y memoria. El Instituto de la Visión, una galería colombiana creada en 2014, que tiene piezas de sus artistas en distintas secciones de la feria, muestra por ejemplo obras de dos latinas que residen en Los Ángeles, se trata de Carmen Argote, quien lleva varios años en un ejercicio de reflexión a través del arte sobre la memoria familiar, la enfermedad, el desarraigo. Una de las piezas de esta artista nacida en Guadalajara ocupa una gran área de la sección Sitio; la obra, armada con inmensas telas, se llama Place on-Fold. En Instituto de la Visión, Carolina Caycedo, colombiana que vive en Los Ángeles, expone una obra hecha a partir de las atarrayas de pescadores para hablar del activismo y de cómo se acaban los recursos naturales.

La galería argentina Walden presenta trabajos con un marcado énfasis político, de tres artistas; uno de ellos es José Luis Landet (estudió en México y este año obtuvo una beca del Fonca). Su obra propone una reflexión política y social de la Argentina contemporánea. La venezolana Abra es una galería con tres años de historia y sede en Caracas, en el Centro Cultural Los Galpones, un espacio enfocado a las nuevas generaciones, que se vincula con los maestros y que está abierto a otras expresiones.

Ellos presentan a artistas como Sheroanawe Hakihiiwe, quien es del Orinoco, en la frontera con Colombia, que ha desarrollado un trabajo relacionado con la artista mexicana Laura Anderson Barbata, y que es reconocido en México porque fue ganador de la primera Bienal de Arte Indígena Contemporáneo. Las obras que expone en Artbo se basan, algunas, en papeles, hechos con maíz, plátano sisal (similar a un agave) y otras plantas del Amazonas.

En la visita a la galería Abra, su director, Luis Romero, reconoció que no ha sido fácil, en el momento actual de Venezuela, dar continuidad a los proyectos culturales: “Creemos en lo que hacemos, yo también soy artista. Es muy importante mantener los espacios abiertos en Venezuela; es un acto de resistencia, la situación es complicada, no se explica en dos palabras. Todos contribuimos a esto, pero el Gobierno tiene la culpa por no tender puentes con la sociedad”.

Secciones. Artbo, en el modelo de muchas otras ferias, tiene secciones como la Principal, Projects, 21 m 2, y además ha apostado por áreas como Sitio, que despliega grandes obras, por eso a la entrada el visitante se encuentra con una impresionante pieza de Carlos Cruz Díez o con una en la que interviene el público, llamada Creadores de lluvia, de Miler Lagos.

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Creadores de lluvia, de Miler Lagos.
 

La sección Referentes presenta a grandes artistas colombianos y latinoamericanos, como los pintores Luis Caballero, Fanny Sanín. Hay piezas que cobran vigencia hoy, es el caso del video Me gritaron Negra, de 1978, de la peruana María Victoria Santa Cruz, o la obra que sobre las revistas de El Santo crearon Wilson Díaz y Juan Mejía en 1996.

Finalmente, uno de los más interesantes proyectos lo constituye Artecámara, una sección que presenta a artistas que no tienen galerías, y a la cual pertenece Zunga.

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Performance del colectivo Zunga.

Aquí participan artistas menores de 40 años, y tuvo por tema “Todo lo tengo. Todo me falta”. La sección, que presenta la Cámara de Comercio de Bogotá con otros patrocinadores, fue curada por Carolina Ponce de León, quien articuló las piezas a partir de la selección de proyectos que se había hecho.

Son 34 proyectos de dos colectivos, dos espacios independientes y un total de 50 artistas, y dan cabida a prácticas artísticas menos visibles en los circuitos feriales (arte sonoro, performance y video). Además se invierte la desproporción habitual en las instituciones de arte, pues hay una presencia de alrededor de 70% de mujeres, frente a 30% de hombres.

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