antonio.diaz@clabsa.com.mx
El general Emiliano Zapata Salazar (Anenecuilco, Morelos, 8 de agosto de 1879-Chinameca, Morelos, 10 de abril de 1919) fue asesinado hace 100 años, pero el paso del tiempo no ha incidido para que aún sea considerado símbolo del movimiento agrario, dado que su lucha consistió en la distribución justa de la tierra.
Los registros del agrarismo en el país están actualmente en el Archivo General Agrario (AGA) y en dos inmuebles: Exhacienda de Chinameca-Museo del Agrarismo —cerrado por el sismo del 7 septiembre de 2017—, en Morelos; y el Museo Agrario (Cerrada Nezahualcóyotl s/n, La Merced, Ciudad de México); además del Museo Virtual Agrario.
Sin embargo, el Archivo General Agrario, organismo suscrito al Registro Agrario Nacional —que está adscrito a la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu)—, está en tres edificios de la Ciudad de México: José Antonio Torres 661, Asturias; Sastrería 84, Penitenciaría, y en Clavijero 261, Tránsito; por lo que la actual administración busca, como primer paso, trasladar el AGA a una sola sede y después hacer un proceso de digitalización y conservación documental.
“El archivo ha estado arrinconado. Tenemos que atender las solicitudes del sector agrario mexicano. Ahora la idea es rescatar un gran proyecto de digitalización que se hizo hace unos años y poder entrar en un proceso de conservación histórica del soporte físico del archivo”, explica en entrevista Regina Tapia, directora del AGA.
El Archivo inició con la promulgación de la Ley Agraria de Venustiano Carranza en 1915, y está considerado como el segundo acervo más importante del país al estar conformado por 45 mil metros lineales de documentación agraria del siglo XVI al XX, clasificados en 54 grupos documentales, además de 350 mil planes de acciones agrarias y un códice “de tipo Techaloyan, es decir, un códice con estética prehispánica, pero hecho en la Colonia por indígenas”, de principios del siglo XVIII, de Apaxco, Estado de México.
El Registro Agrario Nacional tiene para 2019 un presupuesto de 711 millones 280 mil pesos, aunque Regina Tapia comenta que el AGA funciona con poco presupuesto y califica como una búsqueda tipo “Sherlock Holmes” encontrar las cifras reales, pues es un espacio donde hay opacidad.
“De 1915 a la fecha vamos resguardando toda la documentación que da testimonio sobre la propiedad social en México; es decir, todas las comunidades, ejidos. Incluso guardamos documentación que no necesariamente corresponde al Registro Agrario, pero que está bajo nuestro cuidado, como terrenos nacionales, es decir, lo que representa el 52% de territorio nacional. Lo que representa este Archivo es precisamente esa lucha agrarista de la Revolución, si no hubiera habido Zapata no hubiera habido Reforma Agraria”, dice Tapia.
La directora del AGA explica que desde la primera semana de enero asumió el cargo, tras ser invitada por Román Meyer, titular de Sedatu. Después de tres meses de estar al frente del Archivo, la historiadora comenta que será “una labor titánica” trabajar en el AGA, aún más porque “desapareció” un disco en el que trabajó cuando estuvo como subdirectora (2013-2015), y en el que estaba guardado un fondo reservado de la documentación más antigua.
“Para ese disco fotografiamos los documentos más antiguos, fotografiamos los documentos para tener el soporte digital pero en cuanto nos fuimos, lo borraron, que porque lo necesitaban en contabilidad. Lo formatearon”, explica la directora.
Regina Tapia sostiene que el cambio de sede del AGA podría concretarse en el sexenio siempre y cuando haya presupuesto. Una vez logrado, pasarán a un proceso de digitalización, dado que ya hubo uno, pero “tal vez no fue el mejor porque no estuvo planteado con los alcances tecnológicos” y ahora tendrán que “nutrirlo” con ciertos datos, y para esto ya trabajan en conjunto con el Conacyt.
“El principal problema es el presupuesto. Todo está digitalizado, pero no se puede consultar nada porque los servidores se los habían llevado de aquí, estaban en el Registro Agrario Nacional y apenas los estamos recuperando. Además, nosotros, como tal, como institución, no tenemos nada de presupuesto”; lo que se verificó en el Presupuesto de Egresos de la Federación, donde no aparece el AGA.
La funcionaria agrega que junto con la Coordinación de Memoria Histórica y Cultural de México buscan edificios de propiedad federal o bajo resguardo de la federación, pues “este no es apropiado para nuestra documentación y no cabemos”, tal como detalló Beatriz Gutiérrez, al presentar la coordinación, en 2018).
Museos. En 2011, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) presentó el Museo Virtual Agrario
(https://inah.gob.mx/paseos/Museo
Agrario/MuseoAgrario.html), en el que se hace un recorrido por la historia del agrarismo.
Por otro lado, el Registro Agrario Nacional cuenta con un inmueble en La Merced, que en su fachada dice “Museo Agrario”; aunque está cerrado. “Fue algo que hizo Adolfo López Mateos, llegamos a la conclusión de que le mandó poner eso y nunca estuvo en funcionamiento. Ahí se embodegó la biblioteca y cuando el Registro Agrario tiene papeles de más, los manda ahí”.
Tapia, dice, pondrá orden ahí, pues asegura que en ese espacio se encuentra resguardada una colección de cintas de 16 milímetros. Actualmente, para llegar a ese inmueble, que no está catalogado por el INBA, hay que sortear indigentes y malos olores.
Noticias según tus intereses
[Publicidad]
[Publicidad]














