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Como un enorme constructor de instituciones culturales y de pensamiento, como un gran historiador, literato e intelectual, pero también y sobre todo como un gran liberal y un gran crítico del poder, calificaron a don Daniel Cosío Villegas, a 50 años de su muerte, ocurrida, el 10 de marzo de 1976, Enrique Krauze, Jean Meyer, Javier Garciadiego y Christopher Domínguez Michael, la noche de este martes, en el homenaje al fundador de instituciones como El Colegio de México y el Fondo de Cultura Económica, entre muchas otras obras culturales del México moderno.
“Este era el hombre valiente, este era el crítico con la N de ‘No’ en la frente que nos enseñó que, al poder, y sobre todo al poder autoritario, y sobre todo al poder con ínfulas dictatoriales, y sobre todo al poder que difama, que miente, que lanza calumnias, sobre todo a ese poder, hay que decirle No. Ese es el legado de Daniel Cosío Villegas”, afirmó el historiador Enrique Krauze, quien también lamentó, “con mucho dolor, las circunstancias actuales, desde hace unos años, del Fondo de Cultura Económica”.
Krauze, quien coordinó el encuentro, y cerró el homenaje con una amplia disertación que hacía hincapié en el régimen de los últimos años y en el momento actual, enfatizó que el legado de Daniel Cosío Villegas constructor “está parcialmente amenazado; el legado del historiador es permanente, haga lo que haga el gobierno y el régimen, los libros de Cosío Villegas están allí y su visión de la historia de México está allí y no importa que tumbaran todas las estatuas del Paseo de la Reforma, los liberales están allí y Cosío Villegas está allí; sus ensayos críticos para quien los quiera leer están en Google, así que no creo que el poder central pueda acabar con Google”.
Y fue allí, que dijo que, el legado más entrañable y que nos obliga más, como intelectuales, es el de la crítica, “porque no debemos de ser académicos únicamente, sino intelectuales con voz pública y una responsabilidad con el público, sino con éste, cuando menos con el que viene, con el que no ha nacido”. Citó entonces la Cátedra de sociología mexicana que Cosío Villegas dio en el año de 25, “Empezaba creo que más o menos así: Crítica, crítica, crítica siempre. Lo que está bien en nuestro país, qué bueno; lo que importa es ver lo que está mal en nuestro país y señalarlo. Crítica, crítica, crítica”.
Habló de su talante liberal, como aquellos del 57, que dijo eran fiera, insensata, irracional, apasionadamente independientes. Se refirió a libertad de expresión, que ejercía y exigía Cosío Villegas, y su análisis sobre el sistema político mexicano con el objeto de lograr reformarlo. “¿En qué consistía esa reforma? Consistía ante todo en que hubiera libertad de expresión. En lo que él decía ‘hacer pública la vida pública’, porque la vida pública mexicana estaba monopolizada por un partido y era absolutamente no monopolizada, privatizada por el PRI. Ante todo, libertad de expresión. Y miren que la ejercía, pero luego también proponía que el poder presidencial tuviera límites porque el mayor problema de México era la omnipotencia, omnipresencia del poder presidencial. Había que darle fuerza a los otros dos poderes, el poder legislativo y el judicial”. Una etapa que Krauze calificó como “el luchador de su vejez”.
En el encuentro celebrado en El Colegio Nacional con la presencia de la presidenta de El Colegio de México, Ana Covarrubias, y de descendientes de Daniel Cosío Villegas, Christopher Domínguez Michael habló de la obra literaria del autor de “El estilo personal de gobernar”, y Jean Meyer dio cuenta de su obra histórica y del personaje entrañable, Javier Garciadiego habló del constructor de instituciones.
“Hay quienes presumen que su papel en la historia es destruir instituciones, no tengo la menor duda de que los mexicanos debemos enaltecer a los constructores y cuestionar a los destructores. Hasta aquí la grandeza del legado de Don Daniel Cosío Villegas en la construcción de un México justo, ordenado, informado y progresista, con viabilidad futura”, concluyó Garciadiego.
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