El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) evaluó 17 programas prioritarios del gobierno federal para “comprender el contexto en el que se implementaron y los retos a los que se enfrentaron”. Uno de ellos fue Cultura Comunitaria, programa prioritario de la Secretaría de Cultura; si bien resalta que en tan solo un año de operación “cumplió con la difícil tarea de implementar una estructura de trabajo”, hace una serie de observaciones que van desde encontrar “cuellos de botella en la administración de recursos” hasta advertir la poca utilidad del “Telar”, Registro Nacional de Agentes Culturales.

Para realizar esta evaluación, el Coneval entrevistó tanto a los beneficiarios como a los operadores y a funcionarios públicos; se inició en abril de 2019 y concluyó en junio pasado, por lo que el análisis abarca el ejercicio fiscal 2019 y el primer semestre del 2020.

El amplio documento define cada área del Cultura Comunitaria, su operación, objetivos y alcances. Además emite una serie de recomendaciones generales y específicas. Entre las primeras destaca que la Dirección General de Vinculación Cultural, área responsable del programa, debe formalizar sus procesos operativos en sus documentos normativos y de diseño.

En las recomendaciones específicas, el Coneval identifica que hay “cuellos de botella muy significativos en la administración de los recursos necesarios para la operación de eventos y pagos por prestación de servicios a agentes culturales”, por lo que sugiere “revisar los contratos existentes con las firmas que facilitan la operación en campo”, y que se establezcan tiempos promedios de atención y un calendario de depósitos para pagos por parte de la Secretaría de Cultura.

Asimismo, el Coneval señala que es necesario mejorar el proceso de coordinación interinstitucional con las dependencias locales de cultura. Para ello “es necesario asignar de manera clara las funciones para el desarrollo del programa a cargo de las dependencias municipales y estatales, así como establecer mecanismos claros de vinculación y de coordinación”.

También refiere que el principal sistema de información identificado es el Telar, plataforma en la que se hace un registro de agentes culturales identificados en los diagnósticos participativos, y que alimenta la Red Nacional de Cultura Comunitaria, sin embargo, en su primer año de operación no ha demostrado “ser esencialmente útil para la elección de agentes culturales, debido a que cuando los operadores se refieren a este, sólo mencionan las tareas relacionadas con el registro de agentes culturales”.

El documento apunta que se debe “simplificar y flexibilizar los tiempos definidos para el proceso de carga de información para el Telar, ya que el registro de los agentes identificados es muy demandante y propicia fallas en la subida de datos”; y sugiere simplificar tareas y reconfigurar las actividades de los equipos. Otra de las recomendaciones es dar labores más sustantivas a los “Jóvenes Construyendo el Futuro”; planear actividades con programas mensuales, semestrales y/o anuales que consideren el número, frecuencia, periodicidad y continuidad de las manifestaciones artísticas y culturales específicas en las localidades seleccionadas, así como con otras direcciones e institutos como el INBAL, INAH, INALI, entre otros.

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