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La Casa del Lago de la UNAM expone la pieza Cranegrura, una escultura creada por la artista visual Camilla Alberti, quien fue la ganadora del Premio Natura Naturans/ Naturata, un programa de residencias internacionales para artistas de México e Italia.
La obra de Alberti, quien también es apoyada por el Ministerio de Cultura de Italia, propone un cruce entre la arqueología, la biología y la estética para cuestionar el paradigma antropocéntrico, además de proponer escenarios de coexistencia entre especies.
En entrevista, la artista aborda la forma en que selecciona los objetos para luego crear esculturas, y explica que no hace distinción entre usar las ruinas y “las cosas” creadas por la naturaleza para sus piezas escultóricas.

“No te puedo decir exactamente cuál es el detalle que me llama la atención, también porque no hay un objeto, sino objetos creados por el hombre, o un material natural encontrado, elementos vegetales, por ejemplo, es más bien la historia del material, es decir, cuánto pasó por ese material para que se convierta en algo interesante”, reflexiona.
Alberti explica que su obra utiliza la ruina como una base para determinar cómo objetos tan antiguos logran procesos entre las especies, en este caso, de humano a animal(es). “La idea es esta: en el momento en que nosotros tiramos un objeto, ese abandono da la posibilidad a otros organismos de colonizar ese objeto. Eso que antes era un zapato, un pedazo de madera, un vaso, está recubierto, transformado por las relaciones que tienen por insectos, musgos, cualquier organismo que pasa”, explica.
Subraya que toda su obra está atravesada por la idea de que el mundo y las especies que lo habitan, incluyendo los humanos, estamos interconectados. “El trabajo que yo hago, la importancia que yo veo en las ruinas es esto, que se conviertan en símbolos que nos muestran cuánto el mundo está efectivamente interconectado”.
El resultado de esa interconexión, explica Camilla Alberti, es su propio concepto de monstruo. “El monstruo nace en directa relación con este concepto de la ruina, que nos muestra un monstruo más interconectado, o sea, nos muestra cómo un organismo vive en relación con todo lo que está. El monstruo se convierte en una reconfiguración de esta relación tangible de los seres humanos entre los organismos en general”, explica.
Alberti indica que decidió trabajar en residencia en Casa de Lago por un interés particular por lo mesoamericano, especialmente por la cosmovisión del alebrije de las culturas antiguas.
“Empecé con el estudio de las cosmogonías mesoamericanas, de todo el aspecto híbrido, un concepto fueron los alebrijes, la construcción de estos cuerpos híbridos en ritualidades, en ceremonias, cómo fue concebido el mundo, su creación, el interno de la cosmogonía. Y después todas esas inspiraciones se convirtieron en una investigación de materiales”.
Cranegrura permanecerá 4 meses en Casa del Lago, para luego ser trasladada al Instituto Italiano de Cultura en Coyoacán.
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