Al entrar a la exposición “Fútbol y arte: esa misma emoción”, el visitante escucha los vitoreos habituales en un estadio (obra sonora del artista Paul Pfeiffer) y se encuentra con una cancha llanera, ubicada en la galería 3 del Museo Jumex. “Popular y accesible, es el espacio del pueblo”, dice el curador Guillermo Santamarina, quien está detrás de esta muestra. El montaje busca ser tan verídico que incluso hay un par de tacos colgando de un cable, como ocurre en toda cancha callejera mexicana. La diferencia es que el calzado deportivo está hecho de concreto y resulta que es una obra de arte titulada “Concrete Football Boots”, firmada por la artista inglesa Sarah Lucas.

La portería ubicada al fondo también es peculiar, parece que no sería capaz de resistir los proyectiles de de delanteros como Kylian Mbappé o Robert Lewandowsky, pues está hecha de vitral estilo medieval —a menos que tenga a atajadores como Thibaut Courtois o Jorge Campos, a quien hace referencia el artista Clotilde Jiménez con su collage “El Buen Brody”, también presente en la muestra. La portería de vidrio es una creación de Wim Delvoye, de 1990, titulada “Finale II”.

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Instalación del colectivo mexicano Tercerunquinto, integrado por Gabriel Cázares y Rolando Flores, realizada con butacas recuperadas del Estadio Azteca. Funciona como la puerta de entrada conceptual a la muestra y uno de sus proyectos comisionados más visibles. Crédito: Museo Jumex
Instalación del colectivo mexicano Tercerunquinto, integrado por Gabriel Cázares y Rolando Flores, realizada con butacas recuperadas del Estadio Azteca. Funciona como la puerta de entrada conceptual a la muestra y uno de sus proyectos comisionados más visibles. Crédito: Museo Jumex

Para Santamarina, el montaje de la muestra es igual de importante que la selección de obras. La cancha hecha con toneladas de tierra, es una creación conjunta entre el curador, el arquitecto Mauricio Rocha y su equipo. “El montaje es fundamental. Son dispositivos que refuerzan la experiencia y sobre todo la reflexión que las obras proyectan”, comenta Santamrina en entrevista para Confabulario.

La imagen de la cancha popular también está recreada por el artista mexicano Néstor Jiménez, con una obra textil donde se ve a dos futbolistas, en una cancha de tierra, disputando un pequeño campo verde. La pieza se titula “Fulgor y sombra, en un campo de tierra donde antes había un basural, encontré la pasión de los míos”.

No importa la complejidad del discurso, la distancia geográfica de los artistas (los hay mexicanos, pero también ingleses, alemanes, kenianos, sudaneses y más) o el nivel de futbol que uno venga manejando, la muestra conecta tanto con aficionados del balompié, como del arte, pues hay un equilibrado punto de encuentro entre estos dos mundos. Incluso, su curador es un tanto ajeno a este mundo deportivo. A partir de una invitación del coleccionista Eugenio López Alonso, fue que Santamarina llegó a este proyecto, pese a que no sea aficionado al futbol.

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La artista colombiana-mexicana Sofía Echeverri recupera la historia de la selección mexicana femenil que disputó los Mundiales de 1970 y 1971 mediante bordados, testimonios y un mural. Es la obra que mejor encarna los temas de memoria, género e injusticia que atraviesan la exposición. Crédito: Museo Jumex
La artista colombiana-mexicana Sofía Echeverri recupera la historia de la selección mexicana femenil que disputó los Mundiales de 1970 y 1971 mediante bordados, testimonios y un mural. Es la obra que mejor encarna los temas de memoria, género e injusticia que atraviesan la exposición. Crédito: Museo Jumex

“Yo que no lo practico, que no me acerco a este de ninguna manera, que no sigo a ningún equipo, que no conozco a ninguno de sus protagonistas, etcétera… en una confesión que hoy día a muchos resulta desatinada en función de las dinámicas sociales habituales”, escribió Santamarina en el catálogo de la exposición.

Pese a esa distancia, el curador identificó una conexión entre este deporte y el arte: “el cosmos del futbol está cargado de muchos elementos estéticos que son dinámicos, siempre se están renovando, pero también vienen acompañados de una tradición moderna”.

LA EMOCIÓN COMPARTIDA

“Encuentro al fut como un campo de pensamiento, crítico y deliberativo. Cancha para la creatividad. Universo que se acaricia con el arte, con parámetros similares, con problemas y conquistas afines, compartiendo esa misma emoción: la de estar vivo”, comunica el curador en el comunicado de prensa de la muestra.

En entrevista, Guillermo Santamarina destaca que el campo de futbol es un espacio social. En este espacio jugadores y aficionados experimentan sensaciones como al de victoria, derrota, alegría, tristeza, decepción y hasta injusticia, mismas que los artistas plasman en sus piezas. Por ejemplo, en el uso de un uniforme en común, Santamarina percibe solidaridad, que es replicada en obras como Damián Ortega, quien en “Utopía mexicana I, III, IV” arma uniformes con costales de la empresa Cruz Azul. Otro ejemplo es “La liga de Tlaxcala”, una pintura que asimila al Lienzo de Tlaxcala en la que el artista Gabriel Garcilazo pinta cómo se aliaron conquistadores y aliados para enfrentarse, en este caso en una reta, a los mexicas.

La pasión y el triunfo se ve en los dibujos que hizo el arquitecto Mauricio Rocha, en formato de comic cuando era un niño, para cronicar los “partidazos” que veía, así como en las eufóricas fotografías que hizo Juergen Teller en 2015 de una familia celebrando un triunfo de Alemania.

La injusticia se hace presente en el arte y en el deporte desde la agresión con un cabezazo que pinta Francisco Aceves Humana, pero también en el tardío reconocimiento de la selección femenil mexicana que en 1971 jugó un mundial, pese a tener prejuicios y condiciones en contra. Las jugadoras son homenajeadas por la artista Sofía Echeverri, quien además de un mural, bordó manteles con frases de las jugadoras sobre su experiencia. “Nunca dejas de sentirte amateur porque nunca te pagaron por lo que hacías” o “me he llegado a preguntar qué tanto pudieron haber tenido comunicación o influencia las autoridades del futbol varonil con el hecho de que nosotras pudiéramos ganar el campeonato mundial”, se lee en los bordados que conforman “Dechados de impedimentos”, pieza que el museo comisionó a Echeverri.

La injusticia también la aborda Francis Alys con su video “Children’s Game #19: Haram Football”, en el que el artista documenta cómo niños irakíes defienden su libertad y arriesgan su vida al jugar una reta en plena calle, pues este deporte está prohibido. Mientras que la derrota, una sensación muy común en el mundo del deporte, es representada por Diego Berruecos con una compilación de imágenes sobre errores y pérdidas en los partidos. Se trata de “Las trampas de la Fe, A.K.A la tentación del fracaso”, otra de las piezas comisionadas para la ocasión.

Iñaki Bonillas y el grupo Tercerunquinto —que creó una instalación exterior con las viejas butacas del Estadio Azteca— también fueron de los creadores a quienes se les encargaron obras.

Sobre la selección de los artistas para las obras comisionadas, el curador dijo que los escogió porque los conoce, sabe que tienen “procesos muy sólidos” y consideró que son “probables interlocutores del tema”. Entre ellos algunos “son conocedores del futbol, otros no, pero sabía que podían aportar algo interesante”.

Las creaciones de estos artistas contemporáneos conviven con las de figuras renombradas, como Ángel Zárraga y Juan O’Gorman. Es precisamente en la planta 2 del museo que lo contemporáneo y lo moderno se encuentran.

“Para mí no hay diferencia, hay estética. Esas pinturas siguen vigentes, la pintura de Ángel Zárraga, en el gusto de mucha gente, es totalmente interesante. Hay pintores que están pintando en ese estilo”, añade Santamarina sobre porqué decidió que estas épocas de arte se mostraran juntas en un museo de arte contemporáneo como lo es el Jumex.

“En beneficio de lo que es la experiencia estética, del estar vivo en este momento tan complicado y tan difícil, acercarse a un museo y encontrar otros parámetros, como el entretenimiento. Este también está dentro de los parámetros de la estética, pero la diferencia es que esto no es el espectáculo ni la euforia de la calle, esta es la oportunidad para el pensamiento crítico, para la sensualidad, para el sentir, para pensar nuestra época”, comenta Santamarina sobre la exposición.

“Fútbol y arte: esa misma emoción” forma parte del programa cultural de Mexico Host City, que forma parte de la FIFA. La muestra estará abierta hasta el 26 de julio y la entrada es libre.

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