De noche, la calle República de Cuba, en el Centro Histórico, se llena de vida. Los centros nocturnos El Marra y La Puri no sólo son populares entre capitalinos, sino el lugar seguro para la comunidad LGBT+ de la ciudad. Pero de día, la actividad ya no se detiene y es gracias al centro cultural Bellas Hartas (BH), que este 27 de junio celebró su primer cumpleaños.
Justo en la esquina con la calle 57, a 550 metros del Palacio de Bellas Artes, se ubica este espacio cultural que se distingue por dedicarse exclusivamente a temas LGBT+, pero también porque a diferencia de otros proyectos independientes, superar el año no ha sido un reto financiero. “Afortunadamente a este espacio le dan vida los bares, entonces digamos que eso le da independencia financiera”, dice Elías Jaramillo, propietario de Bellas Harta. El Marra y La Puri, reciben entre 2 mil y 3 mil asistentes los fines de semana.
El proyecto surgió con la idea de hacer que la calle no sólo tuviera una vida nocturna activa, sino también durante el día, a través de una propuesta cultural. Al interior se presentan exposiciones de varias disciplinas artísticas, pero también en las vitrinas que están al exterior, para alentar a los transeúntes a entrar a la galería.

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“Normalmente, la comunidad no tiene un espacio. Después de los primeros seis meses nos dimos cuenta que la gente llegaba muy orgánicamente a mostrarnos sus portafolios y preguntar sobre los temas de las próximas exposiciones, digamos llegaban a buscar un lugar de exhibición. Pensamos que es un espacio que se necesitaba en la ciudad”, cuenta Arturo Álvarez, arquitecto y museógrafo de Bellas Hartas.
Jaramillo y Álvarez reconocen estar aprendiendo sobre la marcha con respecto a la gestión de espacios culturales, pero han logrado establecer una buena relación con el gremio y crear una comunidad.
“Tenemos un comité de cinco personas, integrados por gente muy icónica, pero que tratamos de mantenerlo anónimo para no viciar nuestra visión. Funciona porque se propone, se hace consenso, cada uno siente el pulso de las cosas de forma distinta y es muy nutritivo”, dice Jaramillo sobre cómo opera el espacio para establecer el programa. También destacan que la independencia financiera, les permite estar libres de agenda.
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Como parte de su aniversario, en BH se encuentra la exposición La fuerza del destino. El orgullo antes del orgullo, que cuenta la historia sobre las marchas LGBT+ a través de carteles prestados por Archivo Documental y Bibliográfico Altarte A.C. y con fotografías hechas por Armando Cristeto y Yolanda Andrade, entre otros.
“Lo que queríamos con esta expo es que las nuevas generaciones sienten que inventaron todo, pero no, hubo gente que luchó desde antes para que hoy uno se sienta libre”, cuenta Álvarez.
Precisamente en una de esas fotos están retratados Víctor Jaramillo y Juan Carlos Bautista, pareja que originalmente fundó Bellas Hartas, aunque en aquel entonces era una pulquería ubicada arriba de lo que hoy es La Puri, que en 2025 celebró su 15 aniversario.
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“Mi tío fue uno de los fundadores de El Marra (2008), murió hace unos años y como homenaje se nos ocurrió hacer este espacio dedicado a múltiples disciplinas artísticas y que ayudara a desmitificar la idea de que el arte está vinculado a lo caro o a lo fresa, para que tuviera una cercanía menos superficial”, afirma Jaramillo.
El dueño incluso cuenta que el espacio cultural fue bien recibido entre los vecinos: “Les gustó la idea. Todo mundo convive en sana armonía, traemos un rollito de hacer la paz y coexistir”.
Jaramillo considera que Bellas Hartas y su comunidad ayuda a “fronterizar la zona” en términos de seguridad. “Creemos que la cultura sí puede volverse una frontera del crimen organizado”, dice en referencia a situaciones de “acoso” que vivieron hace 11 años con la Unión Tepito. “Hemos logrado mantener a raya eso. Aquí no hay narco”, dicen Jaramillo y Álvarez.
Otro reto que ven es el número de asistentes a los centros nocturnos, que sigue siendo mucho mayor que el del centro cultural, por lo que les interesa cerrar esa brecha. “Sí es un reto hacer que exista un interés natural en las exposiciones y no necesariamente sólo en la caguama”, bromea Jaramillo.
Vender arte es otro de los objetivos, pues saben que muchos de los artistas colaboradores dependen de ello: “El arte queer es complicado porque ese mercado es muy pequeño. La gente entiende el valor, pero no siempre tiene la capacidad económica para comprar, esa es la realidad”, añade Álvarez.
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El notar que artistas LGBT+ recurrieron al centro cultural como un espacio de seguridad y representación, los mantiene motivados, dicen Álvarez y Jaramillo. Es por eso que el proyecto no sólo continuará con su programa expositivo —hacia septiembre contemplan una muestra en la que artistas queer creen obra sobre el narco en el país—, sino que también le darán la bienvenida a un nuevo integrante a esta familia de negocios: la librería La Divina en medias, próxima a abrir, pero aún sin fecha oficial —porque siguen aprendiendo lo que implica abrir una librería—; este espacio pondrá a la venta libros que exclusivamente traten temas LGBT+.
Mientras tanto, La fuerza del destino. El orgullo antes del orgullo estará abierta hasta el 6 de septiembre. La entrada es libre.
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