Si antes no sufre una fractura, interna o provocada desde el exterior, Morena (el partido instrumental del presidente López Obrador) definirá en octubre próximo el relevo de su actual dirigente, Yeidckol Polevnsky, quien sin embargo libra una batalla cuesta arriba para conservarse en el cargo.

La sucesión en Morena reflejará la correlación de fuerzas en torno a López Obrador. Para conservarse cohesionados, los personajes clave del equipo buscan sentirse representados en la plataforma electoral de la Cuarta Transformación, con derecho a pensar en el futuro, sea en el cada vez más cercano 2021 o en el todavía remoto 2024.

La señora Polevnsky ha demostrado ser el rostro menos presentable para quienes creen que Morena debe ocupar una izquierda moderna, resistiendo a la facción radical que capturó desde los tiempos de la campaña a la dirigente actual y le impuso un discurso en favor del modelo Venezuela, de violentar la Constitución con el caso Baja California y de posturas igual de estrafalarias.

La lideresa de Morena cuenta cada vez con menores soportes dentro del gobierno, tras contar con el respaldo absoluto de López Obrador en la etapa previa a las elecciones de 2018, lo que se ha venido diluyendo. Entre sus promotores cada vez más cautelosos figura Gabriel García Hernández, un discreto pero poderoso miembro del gobierno. Su tarea es vaciar los programas sociales gubernamentales sobre el mapa de la estructura electoral construida por él mismo. Es el jefe directo de todos los “superdelegados” en los estados y controla a los miles de “servidores de la nación” que definen quién recibe apoyos y quién no.

En este contexto, hay a la vista ya varios aspirantes a relevar a Polevnsky al frente de Morena, entre los que sobresalen Mario Delgado, coordinador de la bancada del oficialismo en la Cámara de Diputados, y Bertha Luján, figura cercana a López Obrador, con quien colaboró como contralora en el gobierno de la capital del país (2000-2005) y el “gobierno legítimo”.

Los reacomodos en Morena se inclinan ya hacia una alianza que lleve a Delgado como abanderado. En este bloque forman filas Ricardo Monreal, que habría pactado para uno de los suyos la secretaría general del partido. También, varios gobernadores morenistas, como el tabasqueño Adán Augusto López, uno de los más cercanos a López Obrador.

Si no hay una sorpresa antes, Delgado será el próximo dirigente de Morena. Su premio será heredar un avispero. Se consumará así el largo adiós de Polevnsky.

APUNTES: El video difundido con acusaciones contra Alfonso Durazo parece exhibir una pugna del secretario de Seguridad Pública con grupos importantes de poder, probablemente incrustados en el ámbito militar. Desde la tarde del domingo, las redes sociales fueron la plataforma para difundir los señalamientos de tres personas encapuchadas y armadas, una de las cuales leyó un mensaje sobre supuestas fugas inminentes de narcotraficantes, y añadió que Durazo tendría vínculos con el Cártel Jalisco Nueva Generación. El antecedente inmediato fueron protestas soterradas que despertó la reciente designación de Francisco Acuña Méndez como secretario general del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), que encabeza el general retirado Audomaro Martínez, un personaje cercano al presidente López Obrador y a la alta jerarquía de la Secretaría de la Defensa Nacional. Acuña fue secretario particular de Durazo, su coordinador de asesores, y su llegada al CNI es interpretada como una cuña en el impresionante despliegue de militares en todo el nuevo sistema de seguridad del país.

rockroberto@gmail.com

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