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Michèle Albán (tercera y última parte)

Paulina Lavista

Uno nunca sabe lo que el destino nos depara. Resulta que yo presencié, a mis 12 años y medio de edad, el enamoramiento entre Salvador Elizondo y Michèle Albán. La historia es larga y no tengo mucho espacio para contarla a detalle:

Entonces, Salvador Elizondo, de 25 años de edad, era un joven intelectual que epataba a todos con su sabiduría; era amigo de mis padres y solía asistir a las tertulias musicales en un open house que abría mi padre los domingos a los amantes e interesados en la música para que disfrutaran de su célebre discoteca.

Salvador llevó a una de estas tertulias a Michèle Albán, su flamante novia, a quién acaba de conquistar. Oír música en casa de mi padre, Raúl Lavista, era un ritual en donde era costumbre escuchar la obra musical completa, a todo volumen, y nadie hablaba hasta que esta finalizaba. Yo apenas había tenido el consentimiento de mis padres para quedarme a oír música, era una forma de aprender. También, al término de las sesiones musicales, se armaban muy buenas discusiones en torno al arte. Yo observaba fascinada el mundo de los adultos y permanecía callada, no sabía yo casi nada pero con la agudez de mis ojos niños claramente vi, cuando todos los asistentes estaban extasiados por el esplendor de la música, que Michèle y Salvador cruzaron sus miradas muy profundamente y no dejaron de mirarse hasta que acabó, tal vez, Daphnis y Chloé, de M. Ravel.

¡Es el amor!.—pensé. “Michèle y Salvador están enamorados”, —le dije a mi mamá...

Salvador Elizondo escribe Cuaderno de Diario s/n.

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Jueves 8.V.58.— La cena resultó una orgía alcohólica siniestra. Pasó absolutamente todo lo que me esperaba. Pilar: escena de celos, pasión y arrepentimiento. Michèle: escena de pasión y nada más. Absoluto. Magnífico. Ahora no sé qué voy a hacer. Me estoy comprometiendo demasiado (…)

Domingo 11.V.58.— Acabo de regresar de Taxco. Fui con Michèle a pasar el fin de semana. Hasta ahora todo es perfecto. Desgraciadamente, Michèle se va a París el jueves que entra y estará allá dos meses. Esto me molesta, pero creo que es bueno. Si después de dos meses las cosas toman el curso que llevan hasta ahora, todo será perfecto (…)

Domingo 29 de junio.— Esta semana llega Michèle. Me produce una emoción brutal. Con ella me doy cuenta de la imbecilidad de mi vida anterior (…) La quiero muchísimo (…)

Miércoles 23 de julio de 1958.— Hoy me casé con Michèle. Estoy totalmente feliz.
 

***Foto: Imagen del Diario número 64 de Elizondo, página 49, 24 de septiembre de 1989. Arriba, de izquierda a derecha: Paulina Lavista, Salvador Elizondo y Michèle Albán. En medio: Pablo, Pía y Mariana. Abajo: Mateo y Jonás.

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