Los niños desaparecidos de Casitas del Sur

Paola Rojas

Ilse Michel Curiel llegó en 2005 a un albergue de la PGJDF por violencia intrafamiliar. Dos años después fue trasladada a Casitas del Sur. Cuando un juez otorgó la patria potestad a su abuela materna en 2008, la señora Ardelia Martínez fue a buscarla ahí pero no la encontró. La desaparición de Ilse destapó una red de tráfico de menores en el albergue, administrado por la asociación civil Reintegración Social. Se supo que entregaban a algunos de los niños a miembros de la Iglesia Cristiana Restaurada.

Los menores de Casitas del Sur no podían ver televisión ni escuchar música. Una vez al mes los dejaban ver una película, siempre cristiana. Su vestimenta tenía que ser holgada. Asistían a la escuela dentro de las mismas instalaciones del albergue. Salían casi únicamente para ir a la iglesia. Algunos eran sujetos a humillaciones como ser despertados a las tres de la mañana para recibir baños con agua fría. Los exhibían luego desnudos en el patio. Los castigos incluían días enteros sin probar alimento.

Durante la investigación, los encargados del albergue escondieron a los internos. Los mantuvieron aislados y los convencieron de la necesidad de cambiar su identidad. Desaparecieron sus documentos. Pretendían que las autoridades no lograran identificarlos. Los niños, llenos de temor, empezaron a usar otros nombres.

Hablé con algunos de ellos hace unos días. Karla N, tiene poco que contar. Dice que no recuerda casi nada de su infancia porque pasaba buena parte del tiempo dormida. La medicaban porque consideraban que era rebelde. ¿Qué actos de rebeldía podían ameritar que una niña pasara sedada hasta dos días? Por ejemplo, el resistirse a hacer sus actividades de limpieza.

Luego de dos cateos en 2009, las autoridades rescataron a 126 niños. Había más menores desaparecidos y otros albergues involucrados. El caso llegó hasta la PGR. La encargada del albergue, Braulia Valverde, fue detenida y consignada. También aprehendieron a la directora, Elvira Casco Majalca, y a Alonso Emmanuel Cuevas, pastor y administrador de la Iglesia Cristiana Restaurada.

Ilse apareció el 7 de marzo de 2014 en el Estado de México. Llegó sola a reencontrarse con su familia. La PGR lo presentó como un logro a partir de “un operativo que se implementó en todo el mundo”. La madre de Ilse aseguró que las autoridades no tuvieron nada que ver con su aparición. Con lo que sí tuvieron que ver, es con lo poco que se sabe sobre el paradero de los menores desaparecidos durante esos años.

HUERFANITO. Ya libres, algunos de ellos presentaron denuncias ante la PGR. En la Procuraduría les pidieron no hablar con nadie de lo que habían vivido. Les pidieron incluso no avisar a los medios de su reaparición. Les ofrecieron a cambio “apoyarlos” económicamente para cubrir sus estudios. ¿Por qué el interés de mantener este asunto en la oscuridad? ¿A quién protegen con este silencio?

Los relatos de los menores a los que mantuvieron escondidos durante años son escalofriantes. Se los compartiré en una próxima entrega.

 

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