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Es una tristeza lo sucedido con el laboratorio que tras muchos años de trabajo (desde la época de Ivar Sisniega al frente de la Conade), se luchó para que fuera certificado. Conseguirlo costó dinero, equipo y un increíble pago de regalías, que al final se fueron a la basura.
Es frustrante saber que a pesar de contar con los medios, Cuba se ha mantenido como el referente para certificar pruebas antidopaje y en México no podemos darle viabilidad a un proyecto que lleva más de 17 años tratando de operar y que buscó reforzarse con la creación del Comité Nacional Antidopaje -al final del sexenio de Vicente Fox-, y de una cartilla de control de sustancias; todo quedó en buenas intenciones.
En este sexenio, con Jesús Mena al frente de la Conade, todo se fue por la borda, por no manejarlo adecuadamente.
Mena no aprendió de lo sucedido en 2010, cuando Diana Luna acusó irregularidades que la dejaron fuera de los Centroamericanos de Mayagüez, no puso atención en esta labor y heredó más problemas que soluciones.
Esta penosa situación se repitió previo a Río 2016, con la esgrimista Paola Pliego como víctima. Como resultado de este escándalo, la Agencia Mundial Antidopaje retiró la certificación y no sabemos para cuándo se recuperare.
Esto deja a la deriva la posibilidad de exámenes a deportistas mexicanos y del resto del mundo, además de las perdidas económicas tras lo invertido en un proyecto que echaron a perder por no saberlo manejar.
deportes@eluniversal.com.mx
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