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Ricardo Peláez no es mago ni brujo, pero su simple presencia brindaría una perspectiva diferente en La Noria.
De objetivos claros y procedimientos firmes. No soporta la imposición sin fundamento, y eso en Cruz Azul representaría un verdadero bálsamo.
No nos pongamos románticos con aquello de la identidad, ya que leo en muchos aficionados que Peláez no tiene nada que ver con la historia del equipo, y siendo muy honestos, tienen razón, ya que en el pasado reciente, (20 años), aquí sólo se habla de derrotas: dignas e indignas, pero derrotas al fin, y si hay algo que distingue a Peláez como directivo es precisamente lo contrario, de tal forma que la combinación es perfecta.
Con él en el escritorio no pasarán las órdenes de Miami, (bueno, Boca Ratón para ser exactos); las elecciones de la hoy considerada por la directiva “leyenda urbana”, dejarán de tener pase automático, lo cual significa un gran beneficio de entrada.
Cruz Azul necesita un directivo propositivo, que se salga del molde; uno que no solicite el trabajo, sino que se lo ofrezcan. Necesitan un directivo que incomode, que cuestione; que tenga la autoridad futbolística y moral a la hora de elegir los refuerzos y que hable el mismo idioma que el técnico.
Tenemos muchos años viendo directivos institucionales y los resultados están a la vista.
En resumen: necesitan un directivo que mande, que dé órdenes en lugar de recibirlas, y en ese sentido, el perfil del hoy comentarista es el ideal.
Ricardo Peláez debería ser para Billy Álvarez, una prioridad, dirían mis vecinos aquí en Estados Unidos, un no-branier, es decir, algo que requiere del mínimo de análisis para llegar a la conclusión. Y si nos ponemos millennials y lo explicáramos en términos de Tinder, entonces sería un match perfecto.
Ricardo Peláez debería ser el fichaje de bomba de Cruz Azul este verano.
futbol@eluniversal.com.mx
De objetivos claros y procedimientos firmes. No soporta la imposición sin fundamento, y eso en Cruz Azul representaría un verdadero bálsamo.
No nos pongamos románticos con aquello de la identidad, ya que leo en muchos aficionados que Peláez no tiene nada que ver con la historia del equipo, y siendo muy honestos, tienen razón, ya que en el pasado reciente, (20 años), aquí sólo se habla de derrotas: dignas e indignas, pero derrotas al fin, y si hay algo que distingue a Peláez como directivo es precisamente lo contrario, de tal forma que la combinación es perfecta.
Con él en el escritorio no pasarán las órdenes de Miami, (bueno, Boca Ratón para ser exactos); las elecciones de la hoy considerada por la directiva “leyenda urbana”, dejarán de tener pase automático, lo cual significa un gran beneficio de entrada.
Cruz Azul necesita un directivo propositivo, que se salga del molde; uno que no solicite el trabajo, sino que se lo ofrezcan. Necesitan un directivo que incomode, que cuestione; que tenga la autoridad futbolística y moral a la hora de elegir los refuerzos y que hable el mismo idioma que el técnico.
Tenemos muchos años viendo directivos institucionales y los resultados están a la vista.
En resumen: necesitan un directivo que mande, que dé órdenes en lugar de recibirlas, y en ese sentido, el perfil del hoy comentarista es el ideal.
Ricardo Peláez debería ser para Billy Álvarez, una prioridad, dirían mis vecinos aquí en Estados Unidos, un no-branier, es decir, algo que requiere del mínimo de análisis para llegar a la conclusión. Y si nos ponemos millennials y lo explicáramos en términos de Tinder, entonces sería un match perfecto.
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