Margarita Zavala ¿revive al PRI?

Miguel Alberto Delgadillo Ibarra

Ante el desconcierto derivado de la renuncia al PAN de la ex primera dama y hoy aspirante presidencial independiente Margarita Zavala, nos evidencian un claro mensaje, dicho en palabras del ex presidente nacional albiazul, Germán Martínez: “La división favorece indudablemente al PRI”.

Desde el año 2015 que Margarita Zavala anunció sus intenciones de contender en las elecciones presidenciales del 2018, mencionó la inconformidad por los manejos al interior de su ex partido, exigía reglas claras y que el dirigente no fuera juez y parte.

Por su lado, Ricardo Anaya Cortés fue labrando desde su triunfo interno ante Javier Corral, una plataforma que le permitiera utilizar los espacios publicitarios del PAN como una estrategia de posicionamiento dentro de la ciudadanía.

Los triunfos obtenidos en gobiernos estatales en 2016, le permitieron dar un salto de popularidad y sumar adeptos, empero las disputas internas se recrudecían.

El guión estuvo claro desde el inicio, mientras que una parte presionaba cada vez más por definir quién sería el candidato del PAN (aprovechando las encuestas que le favorecían), la parte contraria buscaba prolongar el mayor tiempo posible la decisión, para equiparar fuerzas y con un escenario controlado al interior, lograr alzarse con la candidatura.

Por dicha razón, en mayo de este año, justo antes de la elección de Estado de México, cuando todos esperaban una virtual alianza electoral entre PAN y PRD en dicha entidad, Anaya sumó al partido del sol azteca con miras al 2018. Poco después sumó también a Movimiento Ciudadano, registrando un denominado “Frente Ciudadano por México” y al consolidar la unión con partidos claramente críticos y opositores al gobierno de Felipe Calderón, alejaba aún más a Zavala de ser la elegida.

La embestida del grupo de Calderón no se hizo esperar y con los senadores “rebeldes”, encabezados por Ernesto Cordero, comenzó la desestabilización al interior del partido, que hasta hace unos meses, con un PRI debilitado, parecía la opción más fuerte para competir con AMLO.

Hoy, a poco más de 8 meses de elegir al nuevo Presidente de la República, el panorama ha cambiado radicalmente.

Ante la opinión pública, Margarita Zavala ha explotado en los últimos días su rol de víctima para atraer a las personas, en primera instancia a otorgarle su firma para lograr su registro oficial ante el INE como candidata independiente y posteriormente competir realmente con los partidos.

Por su parte Ricardo Anaya, busca comunicar el valor de la institucionalidad y respeto a los tiempos oficiales, aunque el impacto a su imagen ha sido fuerte.

En conjunto, ambos envían señales de imposición y falta de negociación política, pues en la búsqueda ciega por ver sus nombres en las boletas, ambos podrían perder.

Con la situación tal cual como se percibe, podemos vaticinar dos ganadores aunque con distintos márgenes.

El líder de Morena, Andrés Manuel López Obrador, quien por cierto, se ha mantenido firme como primer lugar en prácticamente todas las encuestas, sabe que una de sus principales adversarias, ha perdido un gran activo, la operatividad política que sólo otorga un partido político.

El PRI aún cuando aparece abajo en cuestión de números, no sólo de aprobación de la administración de EPN, si no con miras a los comicios federales, aún sin definir candidato, ve que su panorama se aclara al dividir al voto opositor.

Basta con observar al actual gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo, quien con la fuerza del voto duro partidista y con un candidato de oposición exitoso como Juan Zepeda, obtuvo el porcentaje justo, para alzarse con la victoria, derrotando a Morena que como nunca antes puso en aprietos al Revolucionario Institucional en su bastión político por antonomasia.

Existe una cosa que conservan en común Ricardo Anaya y Margarita Zavala, el recalcitrante rechazo a AMLO, eso el PRI lo sabe bien y el elegir a un candidato como Antonio Meade, podría ser la clave para sumar a los panistas inconformes con su líder y definir al próximo primer mandatario.

Finalmente el resultado de la elección dependerá de la estrategia de comunicación, de los errores y del interés que se despierte en los ciudadanos, sin embargo algo queda claro, han dado un fuerte aliento al partido que muchos daban por muerto.
 

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