La dupla González Anaya-Meade

Mario Maldonado

En agosto pasado le pregunté a José Antonio González Anaya, director general de Pemex, sobre su futuro en la administración pública. ¿Ya listo para irse a Hacienda?, le cuestioné, a lo que respondió, tras sonreír y acomodarse en el sillón: “Pues a mí el Presidente no me ha dicho nada”. Por aquellas fechas, el escenario político y económico era diferente al actual: el TLCAN no estaba a punto de romperse ni había la necesidad de ajustar el presupuesto del próximo año, como se tendrá que hacer ahora tras los terremotos del 7 y 19 de septiembre.

El entorno de principios de agosto pintaba para que González Anaya, en efecto, se convirtiera en el sucesor de José Antonio Meade y este a su vez en el de Agustín Carstens, quien dejará el Banco de México (Banxico) el próximo 30 de noviembre. Sería como un sueño para los dos entrañables amigos y ex colaboradores, el de dirigir el rumbo económico y financiero del país desde diferentes trincheras, durante una misma administración. Sin embargo, los tiempos han cambiado y aunque esa posibilidad no está cancelada, cada vez se ve más lejana debido a la creciente popularidad de Meade como probable candidato del PRI a la presidencia de la República en 2018. 

Ahora a Meade, quien anteriormente le había externado su interés al presidente Peña por convertirse en el nuevo banquero central, incluso le ha salido lo priísta, tras dichos como que México le debe mucho a ese partido o la revelación sobre que votó por el presidente Peña en las elecciones de 2012. En las conferencias de prensa, entrevistas y comparecencias se le ve mucho más suelto: bromea, usa metáforas, sonríe para las cámaras y se le observa cómodo encabezando reuniones importantes, como las posteriores al terremoto del 19 de septiembre.

En el escenario actual, el secretario de Hacienda está más cerca de la candidatura priísta que de otra cosa. González Anaya, por su parte, sigue siendo una incógnita. Algunos lo ven como sucesor de Agustín Carstens en el Banxico, pues tiene las credenciales, la experiencia y el reconocimiento internacional para tomar el cargo de gobernador del banco central mexicano; sin embargo, su estrecha relación con el PRI y el presidente Peña lo alejan a su vez de esta posibilidad. “Yo no niego a mis amigos”, le dijo a la periodista Adela Micha en referencia al ex presidente Carlos Salinas de Gortari.

Otros siguen viendo a González Anaya como el más probable sucesor de José Antonio Meade para encargarse de las finanzas públicas del país. La confianza y visión técnica sobre los asuntos económicos y financieros es tal que el director de Pemex ayudó a revisar el Presupuesto 2018 que envió el titular de Hacienda al Congreso.

Meade es uno de los economistas que más admira el titular de Pemex. Lo considera, además de su mejor amigo, un funcionario que “ha inspirado a generaciones”.

Aun fuera de Hacienda, la dupla González Anaya-Meade tendría pleno control de las finanzas públicas, no sólo porque el Presupuesto 2018 está prácticamente planchado y solo se harán algunas modificaciones para destinar más fondos a la reconstrucción, sino porque quien quedaría al mando, la subsecretaria Vanessa Rubio, es una incondicional de ambos.

Lo cierto es que después de estabilizar las finanzas de Pemex, sacar adelante los difíciles farmouts y conseguir socios internacionales como BHP y Chevron, lo mejor que le podría pasar a González Anaya es bajarse del barco y pelear el Banxico o Hacienda, sobre todo ahora que están por empezar a caer los funcionarios y ex funcionarios de la petrolera mexicana que se coludieron con Odebrecht.
 

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***Foto: José Antonio Meade y José Antonio
González Anaya.

En esta tesitura, uno de los que suenan para suceder a González Anaya y sortear el trago amargo de Odebrecht es Carlos Murrieta Cummings, actual director general de Pemex Transformación Industrial. A esta unidad de negocio, por cierto, la Secretaría de la Función Pública le echó los reflectores encima por las irregularidades administrativas detectadas en los contratos que otorgó a la constructora brasileña, sólo que en la época que la dirigió Alejandro Martínez Sibaja.

En cualquiera de los escenarios, la dupla González Anaya-Meade seguirá teniendo plena injerencia en las finanzas públicas del país y, muy probablemente, en la política monetaria.

Posdata. A propósito de las órdenes de aprehensión que está por girar la PGR en el caso Odebrecht, quienes están entre preocupados y extrañados por cómo se hayan armado los expedientes son los ex funcionarios del PAN, Juan José Suárez Coppel, quien fue director general Pemex durante el gobierno de Felipe Calderón, y Jordy Herrera, su ex secretario de Energía y ex director de Pemex Gas y Petroquímica Básica, pues aseguran que ellos ni negociaron ni firmaron los contratos con Odebrecht. Que las fechas no cuadran. Veremos.
 

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