Carlos Slim, ¿relegado de la cuarta transformación?

Mario Maldonado

Cuenta uno de los empresarios más cercanos a Carlos Slim que cuando Andrés Manuel López Obrador ganó las elecciones, el ingeniero mandó a llamar a sus principales directivos. Palabras más, palabras menos, les dijo que vendría un periodo de incertidumbre y cambios en la política económica. A su yerno Daniel Hajj y a su hijo Carlos Slim Domit, CEO y presidente de su emporio de telecomunicaciones América Móvil, les pidió presionar para obtener la añorada concesión de televisión y les soltó esta frase: “peor que como nos fue este sexenio no nos puede ir”.
 
El magnate mexicano se refería a las regulaciones que sufrió América Móvil derivadas de la reforma al sector de las telecomunicaciones. Pero, al parecer Carlos Slim se equivocó: no hay otro empresario de grandes ligas que esté tan apartado del gobierno de la cuarta transformación y de Andrés Manuel López Obrador que él.
 
A pesar de que reapareció en el evento del lunes de la semana pasada en primera fila de Palacio Nacional, el multimillonario mexicano no está en el ánimo del Presidente y el Presidente no está en el ánimo del multimillonario. No hay una confrontación entre ambos, pero sí un gélido distanciamiento que sólo se ha agudizado durante los primeros 90 días de la nueva administración.
 
AMLO no termina de perdonar a Slim por la conferencia en la que salió a defender el aeropuerto en Texcoco. “Me preocupan y dan miedo decisiones equivocadas… si ese va a ser el criterio, yo creo que van a ser criterios equivocados de inversión”, sentenció el magnate en abril del año pasado ante decenas de medios nacionales e internacionales. Sus palabras hicieron eco entre los organismos globales y bancos de inversión.
 
En esta columna dimos cuenta de un acercamiento que tuvo Arturo Elías Ayub, yerno de Slim y directivo de América Móvil, con López Obrador durante un evento privado del Grupo Televisa en noviembre del año pasado. Elías Ayub se acercó un momento al entonces presidente electo, quien le reclamó por aquella conferencia de apoyo al aeropuerto de Texcoco. Más tardó el vocero de Slim en cambiarse de lugar para aproximarse al tabasqueño que en regresar a su silla con el semblante descompuesto.
 
El desaire fue leído por el grupo de Slim como un mensaje de que tampoco en este sexenio tendrían acceso al negocio de la televisión y quizá tampoco a grandes contratos de sus otros negocios. La conformación del Consejo Asesor Empresarial del Presidente parece confirmarlo: no incluyó a Slim y sí a los dueños o representantes de las tres televisoras más importantes:Bernardo Gómez (Televisa), Ricardo Salinas Pliego (TV Azteca) y Olegario Vázquez Aldir (Grupo Imagen).
 
En Palacio Nacional, este lunes comieron AMLO y un grupo compacto de empresarios de altos vuelos, entre ellos Germán Larrea, Alberto Baillères, Emilio Azcárraga, Antonio del Valle y Valentín Díez Morodo. No estuvo Carlos Slim, como lo publicamos equivocadamente en la columna pasada. No fue convocado por el grupo de empresarios que pidieron a Alfonso Romo una reunión con el Presidente para hablar de temas particulares, como la reforma a la ley minera y la amenaza que representa Napoleón Gómez Urrutia y la reforma a la ley del trabajo para el sector empresarial.  
 
Carlos Slim, quien no forma parte del Consejo Mexicano de Negocios –aunque sí su hijo Carlos Slim Domit–, ni del Consejo Asesor Empresarial, ha decidido jugar solo en la nueva administración. Dicen que ni siquiera ha intentado reunirse con el Presidente, pese a que Romo se lo ha propuesto más de una vez.
 
La cancelación del aeropuerto de Texcoco, donde Slim participaba en el financiamiento y en su construcción, fue el inicio de una serie de anuncios que han afectado las empresas del magnate. La iniciativa para regular comisiones perjudicó a Inbursa, la de reforma a la ley minera le pegó a Frisco, y más recientemente su firma Carso Energy fue señalada por el director general de la Comisión Federal de Electricidad, Manuel Bartlett, como una de las que firmó contratos ‘leoninos’ para construir y operar gasoductos que no están en funcionamiento.
 
La gran pregunta es si el hombre más rico de México se autorelegó de la cuarta transformación o si la 4T lo orilló a relegarse, y qué implicaciones tendrá eso para sus empresas y para el país.
 
Posdata.
A pesar de que muchos expedientes están por abrirse y apuntan a ser explosivos –como el de Odebrecht–, el ex encargado de despacho de la Procuraduría General de la República, Alberto Elías Beltrán, anda muy tranquilo por las calles de la Ciudad de México, sin traje ni corbata, realizando algunos encargos, como ir a darle mantenimiento a sus relojes favoritos ni más ni menos que en la lujosa joyería Berger de Polanco.
 

 

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