Conmemoramos y celebramos el 89 aniversario de un partido histórico y fundacional, determinante para la vida de México que nos permitió pasar de los caudillos a las instituciones, de la inestabilidad revolucionaria a la paz social, de las asonadas militares a los gobiernos civiles. De la mano del Partido Revolucionario Institucional (PRI), nuestro país transitó a la democracia que hoy gozamos y hoy paulatinamente consolida el desarrollo y gana terreno a la pobreza.

En el juicio histórico del PRI hay muchos grandes aciertos, pero reconocemos también los errores. Hoy sabemos cuándo nos equivocamos, dónde perdimos rumbo, qué decisiones implicaron costos para el país y para el partido, y cuáles, al dejarlas de tomar, pusieron en riesgo la estabilidad y el crecimiento. En México existen hoy legítimas expresiones de enojo y decepción, un fundado reclamo, malestar e indignación por la inseguridad y la violencia, por la impunidad y la corrupción.

Pero no hay que olvidar nunca que hay millones de servidores públicos honestos, de todos los partidos. Ellos y yo, repudiamos la corrupción y exigimos que se castigue a quienes han violado la ley, sean del partido que sean. Ningún candidato puede dejar de explicar de qué ha vivido. Y ninguno puede usar la contienda para lavar sus culpas y su dinero. No hay cortina de humo que valga.

Yo no creo en el perdón a los delincuentes ni a los corruptos. Creo en el respeto a la ley, a las instituciones, y en el castigo necesario y justo a quien con su acción defrauda a todos. Comparto el malestar de la gente, su enojo y decepción, ante males como la corrupción, la impunidad o la inseguridad. El que la hace, debe y tiene que pagarla.

Los retos son grandes. A enfrentarlos con inteligencia y firmeza, dedicaré mis empeños. Hago mías las palabras de Luis Donaldo Colosio: “Hoy somos la opción que ofrece el cambio con responsabilidad. Somos la opción que mejor conoce lo que se ha hecho. Que sabe de los resultados de sus programas, de sus aciertos y de sus errores”.

Estamos en uno de esos momentos en la historia en donde los pueblos se juegan su destino. Hoy el PRI y los ciudadanos hacemos equipo para encarar esta disyuntiva.

Ofrezco lo que soy: un ciudadano con una trayectoria limpia, con vocación de servicio, con claridad de visión cultural, económica y social, y un profundo amor a México. No promuevo ni promoveré nunca el odio; creo en el respeto. No aliento la división sino la unidad. No creo en los extremos que polarizan sino en las convergencias que suman y construyen. Soy un hombre con experiencia, que sabe trabajar en equipo para hacer realidad los ideales compartidos, y que nos llevará a construir una nueva etapa de desarrollo para México con base en cuatro compromisos claros.

El primero es un compromiso con la ley, el orden y la seguridad. Frente al crimen y la violencia, no puede haber concesiones. Es inconcebible plantear perdón o impunidad para los delincuentes. Para que los ciudadanos podamos vivir sin miedo, les quitaremos el dinero, las propiedades y las armas a los delincuentes. El destino de corruptos y criminales no será otro más que la cárcel.

El segundo es un compromiso con las familias y las mujeres. Hoy lo reitero, la prioridad del manejo económico será la economía familiar. El tercero es con el talento de cada mexicano para garantizar a nuestros hijos una educación de excelencia. El cuarto es la construcción de un gobierno a la medida de las necesidades de cada quien; haremos una revolución en la política social para asegurarnos que cada mexicano tenga todo lo necesario para que, con su esfuerzo, pueda alcanzar sus metas.

En nuestras manos estará dejar que otros pongan en riesgo las instituciones que hemos fundado, o bien fortalecerlas para que respondan a nuestras necesidades. En nuestras manos quedará permitir que otros rindan a nuestro país ante la corrupción y las mentiras, o bien fortalecer a México procesando a los corruptos y obligándolos a devolver el dinero y las propiedades mal habidas. En nuestras manos estará permitir que otros perdonen y den fuero a criminales que sembraron dolor en numerosos hogares, o bien tener un gobierno que los ponga en donde deben de estar: la cárcel.

No nos aventuremos ni pongamos en riesgo nuestro futuro. No demos un salto al vacío. Todos por México, construyamos la nación ganadora, respetada y próspera, el país desarrollado y con justicia que merecemos y que juntos lograremos.

Candidato de la coalición Todos por México

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