La popularidad de López Obrador ha sido un tema recurrente en la agenda pública. Las encuestas siguen mostrando un alto nivel de aceptación hacia él, su administración y su partido. Apunto algunas vertientes que me parecen relevantes sobre la dinámica de la opinión pública en este primer trimestre de gobierno.

1.— Luego de tres campañas presidenciales, es claro que la imagen de AMLO se empezó a construir años atrás. Por ello, las razones detrás del respaldo probablemente tienen más que ver con su posicionamiento histórico que con las primeras acciones de gobierno. Hoy 80% de los ciudadanos tiene una opinión positiva de AMLO, un incremento de 7 puntos en comparación con el dato de noviembre pasado. Puede decirse incluso que una de las acciones de gobierno que más se le reconocen, el apoyo a adultos mayores, lo empezó a construir desde su paso por la jefatura de gobierno (todos los datos aquí reportados pueden consultarse en www.buendiaylaredo.com).

2.— La imagen positiva de AMLO está altamente correlacionada con su nivel de aprobación presidencial. Racionalmente esperamos que la aprobación presidencial refleje la evaluación del desempeño en el cargo (economía, seguridad pública, etc.), pero lo cierto es que es un concepto que refleja también expectativas, la evaluación de la figura del primer mandatario o incluso características de los entrevistados (deferencia a la autoridad por ejemplo).

3.— El activismo gubernamental de la nueva administración y el protagonismo mediático del primer mandatario han acaparado la atención de la ciudadanía. Aunque solo han transcurrido tres meses desde la toma de posesión, la gran mayoría de los mexicanos (85%) puede mencionar alguna acción positiva de este gobierno. El contraste con Peña Nieto es brutal: a pesar de sus buenos números en 2013, solo 43% de los mexicanos pudo mencionar entonces una acción positiva de su gestión.

4.— La narrativa oficial sobre el tema del huachicol ha triunfado. El desabasto de gasolina tenía el potencial para ser el Waterloo de la nueva administración. Aunque 5% menciona que el desabasto es lo peor que ha hecho hasta ahora López Obrador, un porcentaje mayor (13%) señala que la guerra contra el huachicol es lo mejor que ha hecho. Ante la pregunta de quién va ganando la guerra contra el robo de gasolina, 76% dice que la va ganando el gobierno y solo el 19% dice que los huachicoleros la van ganando.

5.— El tema de combate a la corrupción ha sido el más rentable para AMLO: 56% señala que ya se están empezando a ver resultados en esta materia. En contraste, solo 33% dice que ya empieza a ver resultados en materia de seguridad. Quizá más importante, el tema de combate a la corrupción le permite cohesionar a su base electoral. Este tema es el que más le reconocen los segmentos que le apoyan con mayor entusiasmo.

6.— No hay polarización. El corolario de la popularidad de AMLO es el bajo nivel de rechazo que despierta: este ha disminuido de 33% en 2017 a solo 6% dos años después. Del mismo modo, solo 9% reprueba su gestión como presidente. Ello significa que el combustible que impulsa a todo partido de oposición, la insatisfacción con el gobierno, es escaso en este momento. Además, la popularidad de AMLO ha traído consigo el surgimiento de Morena como un partido dominante: la estructura de competencia electoral hoy se asemeja más a los años 80 que a la del pasado inmediato.

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