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La piedra de toque del caso Miroslava Breach

04/01/2018
02:05
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El presunto autor intelectual del asesinato de la periodista Miroslava Breach permaneció escondido durante varios meses en la mina de Palmarejo, en Chínipas, Chihuahua. La mina, propiedad de la empresa canadiense Coeur Mining, Inc., está dedicada a la explotación de plata y oro. Se halla a 420 kilómetros de la capital del estado —y según su propia página web, a 15 kilómetros al noroeste la ciudad de Témoris.

De acuerdo con un reporte de autoridades federales que tomaron parte en la investigación, Juan Carlos Moreno Ochoa, El Larry, jefe de plaza en Chínipas y miembro de la organización delictiva conocida como Los Salazar (afiliada al Cártel del Sinaloa), se había alojado en el área de dormitorios de la mina desde junio del año pasado.

Una red de halcones colocada en los accesos pavimentados y de tierra que hay en el lugar se encargaba de informar al jefe criminal sobre el movimiento de fuerzas policiacas o militares. Le llevaba, asimismo, todo lo que necesitaba o solicitaba. Según la información, El Larry se encontraba “en un área muy confortable de la mina”. Contaba, además, con una red de protección institucional por parte de policías estatales y municipales.

Las autoridades creen que su presencia en Palmarejo sólo se explica a través de la venta de protección que los grupos criminales ejercen en el distrito minero, y del poder que ésto les da entre el personal, e incluso entre los dueños de las minas.

Moreno Ochoa tenía a su disposición varios vehículos, y también una pista de aterrizaje.

La investigación realizada por la Fiscalía del Estado indica que El Larry ordenó el asesinato de la periodista chihuahuense —colaboradora de El Norte y corresponsal de La Jornada—, como un regalo para el líder de Los Salazar, Adán Salazar, conocido como Don Adán: antiguo lugarteniente de El Chapo Guzmán, detenido en un penal de alta seguridad desde febrero de 2011.

Como se sabe, Miroslava Breach reveló que grupos del crimen organizado habían infiltrado las listas de candidatos a alcaldes, tanto del PRI como del PAN. Esto echó por tierra, entre otras cosas, la candidatura de Juan Miguel Salazar Ochoa, quien se había registrado como precandidato priísta en Chínipas.

Salazar Ochoa es sobrino de Crispín Salazar Zamorano, el actual líder del grupo delictivo.

La periodista recibió ocho tiros a las 7 de la mañana del 23 de marzo. Las pesquisas revelan que el entonces alcalde de Chínipas, Hugo Amed Schutlz, atemorizado porque se le señalaba como fuente de la información dada a conocer por Miroslava, había solicitado a colegas panistas que la interrogaran sobre el origen de sus datos.

De acuerdo con declaraciones que forman parte de la carpeta de investigación, la periodista fue grabada por el vocero Alfredo Piñera. La grabación exculpaba al alcalde Chínipas, Hugo Amed, quien la entregó a su vez al jefe de plaza de Los Salazar.

La valiente negativa de Miroslava a guardar silencio habría sido, según la investigación estatal, lo que ocasionó su muerte. Sobre los panistas involucrados, no pesa, sin embargo, acusación alguna.

Los reportes federales señalan que luego del asesinato Juan Carlos Moreno Ochoa, El Larry, se refugió en la zona serrana con ayuda de policías de Chihuahua. El autor material del homicidio, Ramón Andrés Zavala, se desplazó hacia Álamos, Sonora. Las autoridades afirman que este último se mantuvo en contacto con su círculo familiar a través del teléfono de una compañera sentimental. Estuvieron a punto de detenerlo, pero una filtración lo puso sobre aviso. El pasado 22 de diciembre su cadáver apareció en una brecha.

La cacería de El Larry comenzó a finales de junio. La División de Inteligencia de la Policía Federal y el Cisen lograron ubicar seis vehículos relacionados con él. El Larry permaneció en Palmarejo durante casi seis meses. Se metía en la sierra si le reportaban algún movimiento.

Diez días antes de su detención, se movió hacia Bacobampo, Sonora. El 24 de diciembre, uno de los vehículos asociados con él fue visto en un hotel de medio pelo. Los agentes federales tendieron un cerco: se creyó que El Larry asistiría a algún festejo navideño.

Él se hallaba en el hotel, pero no salió (estaba con su esposa y su hijo) hasta que olió que algo raro estaba ocurriendo. Entonces escapó por la azotea.

Lo detuvieron calles adelante, con un tobillo luxado, mientras hacía señas con la luz del teléfono al tripulante de una motocicleta. No llevaba seguridad. Los elementos que tomaron parte en el operativo lo sacaron por tierra, en un recorrido de más de hora y media, que contó con el acompañamiento de dos potentes Black Hawk.

La declaración de El Larry será probablemente la piedra de toque del caso Breach.

 

@hdemauleon
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