México, la envidia del mundo

Y aunque somos un país futbolero a esos niveles no llegamos por la mala suerte de vivir en el mundo de la Concacaf

Somos una generación privilegiada. No solamente porque hemos observado a las máximas figuras en la historia del deporte, como Michael Phelps, Michael Jordan, Tiger Woods, Usain Bolt y Leo Messi, por sólo mencionar a algunos atletas que han dominado su deporte como ningún otro. Somos afortunados también, porque México ya tiene todos los mejores acontecimientos deportivos del mundo. Sé que esto no es novedoso, pero cuando se vive un fin de semana como éste, hay que recordarlo y dimensionarlo.

Fue una maravilla poder ver a más de 50 mil aficionados al golf recorrer los hoyos del Club Chapultepec durante cuatro días, presenciando a jugadores de alta escuela y que van, aunque nadie lo pueda creer, creando y haciendo crecer una afición que encuentra en este deporte una pasión. El golf va desarrollándose cada vez más en nuestro país y el World Golf Championship es un importante motor para el crecimiento, porque a los que les gustaba, lo seguirán viendo, y a los que no, empiezan a verlo y entenderlo. La transmisión por televisión abierta —por parte de Azteca Deportes— es de ayuda para popularizarlo y tratar de abrir los ojos a empresarios para invertir en campos públicos. Dejar de ser elitista y ser un deporte para todos es un objetivo, y aún más cuando ya está en el programa olímpico.

El golf deja una derrama económica de aproximadamente 390 millones de pesos y el Abierto Mexicano de Tenis alrededor de 700 millones. Seguimos sumando: la NFL, 840 millones de pesos, la NBA 300 millones y el Gran Premio de México es, por mucho, el mayor generador, con ocho mil millones de pesos; es decir, no es solamente traer por traer estos importantes deportes profesionales a México, es un estupendo negocio para muchos de los involucrados, que van desde un vendedor de refrescos hasta la hotelería, restaurantes, patrocinios millonarios.
Lo que no pudieron hacer las federaciones nacionales lo han hecho empresarios visionarios como Alejandro Burillo, Benjamín Salinas Sada, Alejandro Soberón, Carlos Bremer y otros más que apostaron recursos para tener lo mejor del deporte en México.

Ver en vivo y a todo color a Lewis Hamilton, Tom Brady, Rafael Nadal, Novak Djokovic, Phil Mickelson, Russell Westbrook, José Altuve, Fernando Alonso, Dustin Johnson o Rob Gronkowski, es un verdadero privilegio. Y aunque somos un país futbolero, a esos niveles no llegamos por la maldita mala suerte de vivir en el mundo de la Concacaf, pero sí sería estupendo que a estos grandes acontecimientos deportivos se sumaran partidos con selecciones nacionales de elite; eso sí que hace falta.

México se ha convertido, en los últimos cuatro años, en el país más envidiado del mundo. Solamente Inglaterra y Estados Unidos tienen lo que nuestro país puede ofrecer hoy. Una visión que se plasmó en realidad y vaya que debemos disfrutarla. 

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