La noche que Monterrey se convirtió en Cruz Azul

Gerardo Velázquez de Léon

Los 65 minutos en el campo fueron suficientes para acabar con los Rayados del Monterrey

Han cumplido con la primera gran meta. Colocar un nuevo trofeo en las vitrinas de La Noria parecía irreal, algo sucedía siempre que, cuando tenían la oportunidad, fallaban. Es otro Cruz Azul, la llegada de Pedro Caixinha le entrega esperanza a una afición deprimida por 42 torneos de Liga sin ganar, pero con el título de Copa obtenido ayer, abren por enésima vez la puerta para acabar con la maldición.

Fue la noche de Elías Hernández, un futbolista deseado por  muchos equipos cuando estaba en León, pero que Cruz Azul logró contratarlo. Los 65 minutos en el campo fueron suficientes para acabar con los Rayados del Monterrey,  que volvieron a decepcionar a su fiel y escandalosa afición en una final, la tercera perdida en este estadio de cuatro disputadas desde que abrió las puertas en 2015. Monterrey se convirtió en el Cruz Azul de la noche a la mañana. Es ahora el equipo que siempre llega, pero que cuando más se espera de ellos, fracasa.

La verdadera presión de esta final copera fue siempre para Cruz Azul, no tenían margen de error. Caixinha, quien es un tipo listo, inteligente y audaz, rompió con una racha curiosa. En este equipo han sido contratados 11 entrenadores extranjeros desde que están en la Primera División, y ninguno pudo entregar el título, así que el portugués tendrá mención honorífica en la historia celeste. Ni Jorge Marik, pasando por Walter Ormeño, Miguel Marín, Axel Bierbaum, Alberto Quintana, Nelson Acosta, Ignacio Prieto, Robert Dante Siboldi, Rubén Omar Romano, Sergio Markarián, Paco Jémez, lograron lo de Caixinha. 

En Rayados deben replantearse el proyecto deportivo. Esa actitud de nuevo rico de comprar lo que está de moda en el mercado los lleva a cometer inversiones perdidas. Rodolfo Pizarro entró al campo al minuto 54, y cuando uno espera que un futbolista que costó 16 millones de dólares pueda  cambiar  el rumbo,  la  realidad  es  que  es intrascendente. Misma situación de Avilés Hurtado, que está muy lejano al nivel de un jugador de 12 millones de dólares. Tienen un estadio maravilloso, una afición grandiosa, pero sus compras de pánico dejan mucho que desear y cuando viene un fracaso de esta magnitud se debe hacer una valoración seria. ¿Quién podría hacer hoy una oferta por Pizarro de ese dineral?, nadie, absolutamente nadie.

Cruz Azul tiene claro que esto es solamente un paso, que lo importante viene ahora en la Liga. La misión, el objetivo principal es ese que no ha logrado desde hace 21 años, tiempo que lleva sin levantar el título que anhela, todo lo demás se guarda en el bonito álbum de anécdotas y en el capítulo de obligaciones cumplidas, como fue ayer su título número cuatro de Copa. Buscar  el  doblete  que  solamente ha  logrado en una ocasión, en el campeonato 1968-69  debe ser  desde este momento su obsesión,  pero  también  su realidad.

Ricardo Peláez  y  Pedro Caixinha han cumplido el primero de sus dos objetivos en Cruz Azul, y  seguramente  esto  les  hará un camino más tranquilo hacia la Liguilla,  pero que no olviden que falta el más importante.

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