En Cruz Azul seguirán viviendo de promesas

Una mañana llena de frases que parecían más una campaña política para ganar votos que realidades

Ganar un campeonato por estadística es imposible. Para ser campeón se necesita mucho más que estar llegando a la Liguilla como lo dijo Ricardo Peláez, en la conferencia de prensa posterior al fracaso más reciente del Cruz Azul, quedando otra vez tan cerca después de 21 años sin conseguirlo.

Una mañana llena de frases que parecían más una campaña política para ganar votos que realidades, porque de sueños y esperanza ha vivido esta afición maltratada por más de dos décadas y a algunos no les hizo mucha gracia seguir escuchando conceptos demagógicos y retóricos cuando lo que realmente quieren es un campeonato de Liga.

Resulta extraño que después de perder el campeonato de manera tan dolorosa, aparezca el director deportivo junto al entrenador del equipo, en Cruz Azul, o se han modernizado en este sentido o bien hay un exceso de protagonismo.

Hace siete meses, cuando el Toluca perdió el título ante el Santos  era impensable ver a Jaime León junto a Hernán Cristante explicando por qué cayeron y ofreciendo promesas a los seguidores choriceros, o a Antonio Mohamed junto a Duilio Davino cuando fueron humillados por los Tigres. Mucho menos un poco antes, al Tuca Ferretti y Miguel Ángel Garza prometiendo que regresarán más fuertes cuando los derrotó Chivas en la final; es decir, este binomio, así como quiere mostrar su unión, en momentos de crisis debe compartir la responsabilidad, porque ayer se habló de todo lo positivo que vendrá, pero siempre está  la  posibilidad de que haya una racha negativa...

¿Ahí quién será el responsable, el entrenador, el director deportivo?

Está claro que Ricardo Peláez es un buen directivo, que conoce el mercado a la perfección, aunque paga con dinero de los Álvarez sobre precios como en el caso de Orbelín Pineda al intentar formar un equipo fuerte en cada una de las líneas, algo que se debe agradecer. Sin embargo, en el momento de la verdad —en la final contra el América—, de lo que careció el Cruz Azul fue de fuerza ofensiva, por eso se entiende mucho más, la llegada de Jonathan Rodríguez, quien ha mostrado ser un futbolista capaz de cambiar un partido de futbol en momentos difíciles y ya fue campeón con Santos.

A este equipo pueden llegar más jugadores, la incógnita con este club no es el poderío económico, sino el planteamiento, la ambición y la inteligencia en los momentos determinantes, cuando está en disputa el campeonato como pasó el fin de semana anterior, cuando con una alta dosis de cobardía se encararon al América. Los aficionados del Cruz Azul están hartos de promesas, quieren una realidad exitosa y si bien nadie puede negar que en la actualidad tienen distintas formas del manejo del equipo, sigue siendo su talón de Aquiles, el levantar la Liga.

Es muy valioso que la responsabilidad sea compartida entre Caixinha y Peláez, así los dos levantarán la copa o, cuando tengan que responder a resultados negativos, ojalá también sea en conjunto. Lo que sí es increíble: ninguno se atrevió a mencionar que fracasaron en la final contra el América; extraño, porque si alguien ha sido abierto y contundente con ese concepto fue, en las Águilas, el propio Peláez

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