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Los agradables gemidos de Sharapova

“Tomaba Mildronate desde hace 10 años”, reconoció la hermosa tenista rusa en un hotel de la ciudad de Los Ángeles, tras ser señalada de salir positiva de dopaje, en el Abierto de Australia en el 2016. Apenada reconoció su error, nunca hizo caso a la advertencia que le hacía la Federación Internacional de Tenis sobre el medicamento y esa tarde estaba en duda su carrera, como una de las más carismáticas tenistas en la historia del tenis.

 

“Vivía con muchos problemas de salud, me enfermaba muy a menudo; además, hay antecedentes de diabetes en mi familia y ya mostraba señales”, fue la excusa de Maria Sharapova, pero la muestra que le fue tomada el 26 de enero y analizada por la Agencia Mundial Antidopaje arrojó dopaje, que para el caso es lo mismo que vivieron Ben Johnson, Diego Maradona, Lans Armstrong, Barry Bonds o cualquier deportista señalado de romper las reglas, de intentar sacar provecho de forma artificial. Pero como es tan bella cautivó al mundo y parece que le perdonan por su cara angelical.

 

A sus 30 años regresó. A muchos, de hecho a la mayoría del mundo del tenis, no le hizo gracia, cómo era posible que a quien hizo trampa se le invitara a participar en torneos de tanta categoría como Stuttgart, Madrid y Roma, vaya, hasta a Wimbledon la invitaron, pero no estaba preparada para competir en las fases de clasificación.

 

Sus gemidos regresaron cuando ella quiso, después que el TAS le redujo la sanción a 15 meses, en lugar de los 24 que dictó la IFT en un principio. Extraño, porque a Martina Hingis no le redujeron nada al ser descubierta de dopaje por cocaína y regresando a los 35 años. A Maria no, parece ser la consentida del circuito, la imagen necesaria para levantar al tenis ahora que Serena Williams está embarazada y dedica su tiempo a posar para portadas de Vanity Fair.

 

Entró a Flushing Meadows en el lugar 146 del ranking mundial y cuando se volvieron a escuchar sus gemidos, ya estaba derrotando a la número dos del planeta en la mismísima primera ronda, a la rumana Simona Halep, quien fue de las principales críticas del regreso de la rusa cuando le otorgaron el Wild Card. Justo o injusto el reducirle el castigo puede ser un motivo de debate.

 

Volvió al deporte la delgada línea entre el dopaje por ignorancia, trampa o enfermedad, porque nadie puede estar por encima de las reglas, ni la belleza de Maria, porque si en verdad hubiera necesitado el medicamento para mejorar su salud, debió reportarlo. Porque aunque haya conservado el toque y la belleza, su carrera seguirá bajo la sombra del dopaje.
 

@gvlo2008
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