Tras la muerte de su padre El Ojos, abatido durante un operativo de la Marina, Karen Pérez Ramírez se volvió una de las piezas clave del cártel de Tláhuac, según información de inteligencia gubernamental a la que he tenido acceso. Ella es hoy un objetivo central de las autoridades.

Karen tuvo que cambiar su estilo de vida. Quienes se han encargado de su seguimiento cuentan que cuando su padre, Felipe de Jesús Pérez Luna, se movía a sus anchas en el sur de la Ciudad de México gracias a una amplia red de corrupción minuciosamente tejida, Karen y sus hermanos solían mostrarse en vehículos de lujo y acudir a los bares y centros nocturnos más cotizados de la zona.

Si El Ojos era el rey, ellos eran príncipes y princesas. Los informes oficiales marcan que la organización criminal controlaba prácticamente la comisión de todos los delitos en la zona y eso los volvió millonarios: hasta cobraban derecho de piso de 50 pesos a cada unidad del transporte público que circulaba por el área a cambio de no ser asaltados.

Este modo de vida tan ostentoso se interrumpió abruptamente primero con la captura de su hermano Miguel Ángel Pérez Ramírez, alias El MK o El Mickey, en mayo del año pasado, y casi de inmediato, en julio, con el abatimiento de su padre.

La muerte de El Ojos cimbró los equilibrios del narcotráfico en la capital del país. A más de un año de distancia, si bien el cártel de Tláhuac sufrió una disminución en su fuerza, sigue funcionando. Según las mismas fuentes oficiales, lo comanda El MK desde el Reclusorio Oriente de la Ciudad de México y lo opera Karen Pérez Ramírez desde afuera con la estrecha colaboración de su hermano Felipe a quien apodan El Felipillo.

Uno de sus principales desafíos es la entrada del cártel Jalisco Nueva Generación a la capital del país. La Secretaría de Gobernación considera a esta organización criminal como la más peligrosa y poderosa de México, y a su líder, Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, el hombre más buscado del país. Según los reportes a los que tuve acceso, Jalisco Nueva Generación buscó una alianza con el cártel Unión Tepito para entrar a la Ciudad de México, pero al ser rechazado, logró dividir a esta organización y crear la Anti-Unión Tepito, respaldada por ellos y que tiene el objetivo de controlar la mayor tajada del pastel del narcomenudeo en el Valle de México.

Menudo reto el que enfrentará el equipo de seguridad de la futura jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum. Ya están algunos de los nombres: Jesús Orta Martínez, Tomás Pliego Calvo y Salvador Guerrero Chiprés.

SACIAMORBOS. Ya renunciaron todos los embajadores que vienen de la política partidista y no del Servicio Exterior Mexicano. Bueno, casi todos: sólo queda un priista bastante conocido que, me cuentan, anda en plan rijoso, pues ya metió abogado y toda la cosa. Dicen en la futura cancillería que le van a hacer un atento llamado al orden.


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