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¡Tanto escándalo por una boda!

César Yáñez
05/10/2018
00:31
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Por: Arlequín

Veamos:

Sí, es cierto que después de apoyar por años el discurso de su cercanísimo jefe sobre la austeridad republicana, el próximo encargado de la Coordinación General de Política y Gobierno de la Presidencia de la República, César Yáñez, se casó y organizó una boda nada austera, pero eso no es como para un escándalo, como el que han hecho los medios. Algunos incluso han considerado la fiesta como fifí por su menú de langosta y por su respectiva portada y tristes 19 planas en la revista ¡Hola! 

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Especial.

Muchos han cuestionado la manera en que Yáñez costeó una boda digna de un magnate o de un integrante de la realeza, y aunque él no ha dicho nada, pues es muy discreto, le gusta el bajo perfil y anda de luna de miel, muchos de los invitados aseguran que la novia posee una fortuna considerable que le permite darse estos y otros lujitos. Además, no sería la primera vez que la esposa de un político tenga recursos suficientes para pagar caprichos y presumirlos en ¡Hola!, remember la Casa Blanca. Pero sería un despropósito y una tontería comparar el caso de la Casa Blanca con el del Vestido Blanco. Nada que ver. 

El pueblo no es tonto, tonto es quien cree que la boda es un error político o una falta de congruencia con el discurso de la austeridad. Una cosa es la austeridad, pero la vida personal es la vida personal, y una boda es una boda. Y ya lo dijo el presidente electo y testigo del matrimonio civil, Andrés Manuel López Obrador, cada quien es responsable de sus actos, y no se trató de un acto de gobierno. 

Sí, el menú incluyó cola de langosta con escamoles, ensalada de camarones y espárragos, bisque de langosta, nieve de guanábana, filete de res a la bordelesa y muchos postres, pero qué querían que se sirviera a los distinguidos invitados: frijoles con gorgojo.

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Sí, la foto para la portada de la revista ¡Hola! fue tomada en la terraza de la suite presidencial del pomadoso y súper fifí hotel Rosewood de Puebla, pero qué querían que fuera en un hotelucho donde solo hubiera un cuarto con un catre y hamaca. Nooooo.

Sí, la novia llegó a la iglesia a bordo de un Packard blanco 1949 de colección, pero qué querían, que llegara en un Jetta blanco. 

Sí, claro que Yáñez es un miembro distinguido del nuevo gobierno, pero se prometió que se hará una Cuarta Transformación, no una boda de cuarta.

Sí, los invitados eran puros machuchones, pero qué querían, que también invitaran a camajanes o riquínes canallines.

Sí, quien ofició la misa y les dio la bendición fue el arzobispo de Puebla, pero qué querían que se las diera el presidente del Partido Encuentro Social.

Sí, algunos políticos de Morena que no fueron invitados critican a Yáñez por la fastuosidad de la fiesta mientras a ellos les piden sacrificar sueldos y prestaciones, pero qué querían que invitara a todos, si muchos de ellos hace unas semanas ni siquiera eran de Morena.

Sí, quizá se le critique al novio que no fue congruente con el tema de la austeridad republicana, pero qué tal en el tema del amor y paz. 

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Sí, en la boda tocaron los exitosos Ángeles Azules, que se dejan pedir varios millones de pesos por actuación, y que también estuvo el grupo Matute, pero qué querían que tocara el dueto del demonio azul Ricardo Anaya, con su ukulele, y Yuawi.   

No puede haber pueblo pobre y gobierno con bodas ricas, dicen otros de los críticos, pero si don César además de contar con una esposa de recursos económicos suficientes, tendrá seis años de ganar un salario, eso sí no mayor de 108 mil pesos, para pagar si algo se quedó a deber del bodorrio. 

Además don César, no haga caso, usted bien sabe que de las bodas la gente siempre sale hablando, que si fue fifí o no, que si los Ángeles Azules se oyen mejor en CD, que si la Langosta estaba buena o no, que si los tres vestidos que usó la novia eran del mismo diseñador que viste a la primera dama Angélica Rivera, que si Anahí se ve más delgada en persona, que si habrán sido muchas las miles de rosas y orquídeas blancas, que si no habrán sido demasiados 600 invitados, que la Big Band tocó muy bonito, que si la luna de miel por Europa será de ensueño… quédese con lo mejor de la noche: “Es un honor que mi testigo de boda sea Obrador”.
 

***Fotografías: Omar Contreras / EL UNIVERSAL
 

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