Sicarios, no becarios

Arlequín

Por Arlequín                                                                                                                                                                                                                                                                                      
A ver, alguien aquí no está entendiendo como funciona el nuevo régimen, y así, va a ser muy difícil que se consolide una Cuarta Transformación.

Si usted no pone de su parte, si no hace lo que le toca, olvídese del crecimiento al 6% por ciento para el último año del sexenio, despídase de la promesa del 50% menos de crímenes  y ni piense en que se acabará con la pobreza extrema como se ha prometido.

Este sentido reclamo viene a cuento ante la actitud conspiradora del joven sicario que el pasado miércoles asesinó a sangre fría, y frente a las cámaras de una veintena de medios de comunicación, a dos personas, por la miserable cantidad de 5 mil pesos.

Maximiliano Hernández, asesino flagrante y amante del rap y de las armas, es uno de esos jóvenes que no ha entendido que la 4T ya llegó, que esto ya no es como era antes, que la corrupción se terminó, que en este país ya no hay espacio para sicarios, que él desde el 1 de diciembre debió haber guardado en un cajón su pistola 9 milímetros e iniciado de inmediato su trámite para inscribirse como becario en el programa Jóvenes Construyendo el Futuro, con el que el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador otorga becas de 3 mil 600 pesos mensuales por un año, mientras trabajan en una empresa para obtener experiencia.

Si todos los Maximilianos no ponen atención y no renuncian a su trabajo de sicarios para ingresar a las filas de los becarios, el modelo simplemente no va a funcionar, la 4T se va a quedar coja.

Ahora, no deje de recordar que en política no hay casualidades, y no descarte que esto del sicario de Cuernavaca sea un complot de la mafia del poder, uno más.
Vaya tamaño de la conspiración que podría estar enfrentando la Cuarta Transformación por parte de sus detractores de la mafia del poder, los adversarios del modelo transformador, los corruptos que están perdiendo privilegios y que tratan de hacer quedar mal al buen gobierno.

¿Le parece casual que en este momento que la seguridad del país entró en un franco proceso de recuperación -según los datos del presidente Andrés Manuel López Obrador- venga un joven y a plena luz del día y frente a decenas de testigos asesine a sangre fría a dos personas? El tema es, por lo menos, muy sospechoso.
Sin embargo, haciendo a un lado las teorías de la conspiración, y asumiendo que Maximiliano es en verdad un sicario que no entendió que hace más de cuatro meses tuvo que haberse convertido en becario, lo preocupante es que este tipo de cosas no solo están sucediendo en materia de seguridad, hay varios que no están entendiendo el funcionamiento de la 4T.

El jueves este diario publicó un trabajo sobre el desabasto de medicamentos en hospitales. En Juchitán Oaxaca, Dagoberto Toribio Severo, presidente de la Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo denunció que el hospital de Matías Romero y las más de 100 unidades médicas rurales de esa región no cuentan con los medicamentos suficientes. "No hay insulina, los equipos médicos son escasos y con los que se cuenta están en mal estado, las ambulancias están descompuestas, hay pocos especialistas y los médicos residentes ya no quieren trabajar por estos malos tratos”, dijo. (EL UNIVERSAL 9-05-2017)

En este caso don Dagoberto Toribio solo se queja pero no entiende que ya pronto, quizá antes de lo que se imagina, México tendrá un sistema de salud como el de los países nórdicos, ni más ni menos. El presidente lo dijo, y su palabra y sus datos, son ley.

Toribio Severo debe hacer lo que le toca: esperar y confiar en los tiempos de la 4T, y no andar de desesperado presionando.

Con este tipo de actitudes, lo único que conseguirá es que el proyecto del nuevo régimen no madure y no se alcance pronto la meta del sistema de salud nórdico y las medicinas gratis para todos.

Además, en este caso tampoco descarte que alguno de los brazos de la mafia del poder esté operando para magnificar el supuesto desabasto de medicamentos.

Así que si usted aspira a vivir en un país al que le vaya requetebién, déjese de tanta quejadera y haga lo que le toca hacer, que del resto se encarga ya sabe quién.

ME CANSO GANSO. 

El jefe de la Oficina de la Presidencia de la República, Alfonso Romo dice que nos está yendo de la “cachetadita” en materia económica, cuando la verdad, toda la verdad, y nada más que la verdad, es que estamos requetebién. Estamos bien y de buenas.

“No, no coincido con lo que él dice. Yo sostengo que está muy bien la economía”, dijo el presidente López Obrador en franca contradicción a su subordinado Romo.

¿Será que don Poncho es fifí, es adversario conservador, neoliberal, neporfirista, un bacalao disfrazao, de esos que dice el presidente que tratan de que a la 4T fracase? ¿Será que lo tiene en su gabinete para ver cómo piensa el enemigo?

De que el ganso es bravo, hasta los de casa cachetea, ¿o no, don Ponchito?

*****Fotografía de Reuters

 

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