Las ganas desesperadas de tener buenas noticias

Alejandro Hope

Febrero se pintó de rojo.

Según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad, fueron asesinadas 2871 personas en el segundo mes del año. Eso equivale a un promedio diario de 102.5 víctimas, una marca histórica. En comparación con el mismo mes del año pasado, el crecimiento fue de casi 16%.

Con esta información, se confirma que no se contuvo la violencia en los primeros 100 días de gobierno de Andrés Manuel López Obrador, quien había afirmado en su informe que el promedio diario de víctimas de homicidio doloso en los 100 días había sido 88.1, una disminución con respecto al promedio de los primeros 11 meses del año pasado.

Pero resulta que, en el periodo diciembre-febrero (los primeros 90 días), el promedio diario de víctimas de homicidio doloso (excluyendo feminicidios) fue 94.7. Para llegar a la cifra mencionada por el presidente y luego reiterada por el secretario de Seguridad Alfonso Durazo, el promedio de los primeros 10 días de marzo tendría que haber sido 29.7, algo básicamente imposible que es desmentido por las cifras del informe diario de seguridad del propio gobierno (allí reportan un promedio diario de 79.6 víctimas en el periodo y es una subestimación).

Entonces no hay buenas noticias a nivel nacional ¿Las hay a nivel local? Eso trató de comunicar en estos días la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana con un reporte titulado “Homicidios dolosos previos y posteriores a la instalación de las mesas de trabajo en 13 regiones prioritarias.”.

En ese reporte, se presentan cifras de homicidios de 13 municipios, sin dar explicación sobre el proceso de selección. La muestra no cuadra del todo con la lista de 17 regiones prioritarias dadas a conocer el seis de febrero.

En cada uno de esos municipios, se contrastaron dos periodos distintos, que van de los 17 a los 42 días, antes y después de la instalación de algo llamado “mesa de trabajo”. No se explica qué es, qué hace o quién integra la mesa en cuestión.

Pero, sea lo que sea, el documento sugiere que es tremendamente eficaz para disminuir la violencia. En nueve de los trece municipios, hay una reducción en el número de homicidios después del arranque de la “mesa”.

¿Muestra de éxito? No. Las comparaciones que hacen son problemáticas por múltiples razones:

1. No toma en cuenta posibles efectos estacionales o de calendario. Por ejemplo, en general, tiende a haber más homicidios en fines de semana. En varias ciudades de la muestra, hay más fines de semana antes que después de la instalación de la “mesa de trabajo”.

2. Se hace la comparación en periodos muy cortos, en ciudades donde, salvo un par de excepciones, no ocurren más que unas pocas decenas de homicidios. Eso significa que un par de días atípicos o un incidente grave puede sesgar el análisis hacia arriba o hacia abajo.

3. No hay grupo de control. Es decir, no se hace la comparación con municipios similares donde no se instaló una “mesa de trabajo” ¿Pasó lo mismo? ¿Algo distinto? No sabemos.

4. Los datos no cuadran con los del SESNSP. Por ejemplo, el documento reporta 58 homicidios dolosos en Ciudad Juárez en febrero, mientras que las cifras oficiales registran 83 (carpetas de investigación). En Tijuana, el documento reporta 175 homicidios dolosos en enero contra 192 en el SESNSP ¿De dónde salieron entonces estas cifras? Se cita como fuente al Cenapi, una unidad de la Fiscalía General de la República, pero no hay ninguna explicación sobre cómo se construyeron.

En resumen, el reporte de marras no dice gran cosa. Ciertamente, no permite inferir que la política del gobierno esté funcionando ¿Sirve para algo? Para la propaganda o el autoengaño. Espero que sea solo lo primero.

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