“Con la memoria comienza la justicia”

Adriana Malvido

La revista Arqueología Mexicana cumplió 25 años de una labor sin precedentes en la historia de la divulgación de nuestro patrimonio cultural. Para conmemorarlo, circula un número especial de colección titulado “Nuestra historia”. Millones de lectores celebramos la existencia, la continuidad y el éxito de un proyecto único como éste que da luz a nuestro pasado para que podamos no sólo enorgullecernos, sino entender quiénes somos y de dónde venimos. Por eso me extraña…

Desde abril de 1993, en un lugar privilegiado de mi librero, conservo Arqueología Mexicana, sus números bimestrales (155) y sus ediciones especiales (82). La consulta es frecuente. Uno sabe que ahí encontrará la nueva investigación, el texto de excelencia, el mapa indicado, la mejor fotografía… el tema más complejo al alcance de todos y la historia como alimento del asombro, en un lenguaje riguroso y al mismo tiempo accesible. Y que las culturas prehispánicas cobran vida en sus páginas para dialogar con el presente y plantearnos nuevas preguntas, gracias a un equipo de profesionales del más alto nivel. Por eso me extraña…

En muchas ocasiones, pero en especial durante la escritura de La Reina Roja, Arqueología Mexicana ha sido un nutriente indispensable para mí. Sus autores me ayudaron a entender el calendario maya y a conocer la vida cotidiana de Palenque durante el Clásico, entre muchas otras cosas. El espacio que abarca la revista en la Hemerografía de mi libro indica su importancia como fuente de información. Por eso…

Lo que me extraña profundamente es que en el texto “Arqueología Mexicana a sus 25 años” en la Edición Especial 82, el nombre de Mónica del Villar, socia y editora del proyecto, presente desde sus inicios hasta 2006, no existe. Esta publicación, que da voz a las piedras, que hace de los códices algo significativo en nuestros días, que le da sentido a la cosmovisión, a los dioses, a los calendarios, a la flora y a la fauna, a las religiones y a los mitos de nuestros antepasados, que pone todo ese conocimiento al alcance del gran público … desapareció de su propia historia a una de las fundadoras de la revista.

Arqueología Mexicana es un ejemplo de éxito en la coedición gubernamental con la empresa privada. La inquietud de los arqueólogos Guadalupe Mastache, Enrique Nalda, Joaquín García Bárcena y Alejandro Martínez Muriel (que luego integraron el Consejo Científico Fundador) llevó a María Teresa Franco, entonces directora del INAH, a proponer a Editorial Raíces, de Sergio Autrey, una colaboración que hasta hoy funciona, tal y como lo narra María Nieves Noriega de Autrey, directora de la editorial. En su texto conmemorativo, donde se mencionan todas las personas involucradas en esta luminosa travesía de un cuarto de siglo, están Jaime Bali, Alberto Sánchez, Rafael Tovar y de Teresa… y todos los funcionarios culturales de 1993 a 2018, pero no hay un crédito para Mónica del Villar, fundamental en el equipo durante 13 años.

De la colección en mi librero consulto el número 1 (abril-mayo 1993). Aparecen en el directorio de Editorial Raíces, su presidente Sergio Autrey y juntas, en la Coordinación Editorial, María Nieves Noriega y Mónica del Villar. Dos años después, en enero de 1995, en los créditos de la revista ya aparecen como directora editorial Mónica del Villar y Enrique Vela, como editor. Y así, hasta 2006. En esos años se hicieron 80 números, 20 especiales, las guías de viajeros, libros de arte, la revista obtuvo nueve de los 14 premios que tiene; se enriquecieron el archivo fotográfico y la biblioteca y el diseño de Arqueología Mexicana se modernizó en manos de Martín García-Urtiaga, cuyo nombre también se evaporó de la memoria impresa en el número especial.

Ignoro las razones de la omisión, pero me extraña en un medio de la categoría de Arqueología Mexicana. Porque “con la memoria comienza la justicia”, como diría Theodor Adorno.

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