Un nuevo estudió reveló que el motivo por el cual los mosquitos se sienten tan atraídos por la sangre humana es gracias a cuatro neuronas que les facilitan rastrear su olor, pues es a través de ella, los “Aedes aegypti” nutren el crecimiento de sus huevos.

Este descubrimiento fue llevado a cabo por investigadores del Instituto Médico Howard Hughes , mediante la modificación genética de los mosquitos con la finalidad de conocer cuáles son las neuronas que se actividad al entrar en contacto con la sangre.

“Identificar las neuronas del gusto específicas asociadas con la sangre podría ser algo que podríamos usar contra el mosquito”, aseveró Chris Potter de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, pues como sabemos este tipo de insectos, es una de las especies que hospedan patógenos que desencadenan las enfermedades como malaria , el dengue y la fiebre amarilla .

Fue así, que el equipo liderado por la doctora Llesli Vosshall identificó que los mosquitos, en especial las hembras, cuenta con una capacidad para detectar una combinación de al menos cuatro sustancias diferentes en la sangre, al momento de succionarla, ya que resulta imprescindible para el desarrollo de sus huevos, por lo que deben diferenciar del néctar dulce que adquieren de otras especies.

Así se alimentan los mosquitos hembra

Veronica Jové una de las colaboradoras del proyecto dijo que las hembras mosquitos, a diferencia de los machos, son capaces de distinguir entre distintas sustancias, al percibir en uno de los experimentos de comportamiento, que los mosquitos hembras tienen dos modos de alimentación, en los que utilizan diferente piezas bucales, uno para la ingesta de néctar y otra para la succión de sangre. El modo de alimentación de sangre, detalló Jové, utilizan un "estilete" similar a una jeringa para perforar la piel y saborear la sangre.

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Identificación de sabores

De esta forma, Jové y Vosshall decidieron despistar a los mosquitos al ofrecerles una mezcla de cuatro compuestos; glucosa, cloruro de sodio (sal), bicarbonato de sodio (que se encuentra en la sangre) y trifosfato de adenosina o ATP, un compuesto encargado de proporcionar energía a las células.

“Así como un ser humano tiene papilas gustativas que diferencian entre sabores salados, dulces, amargos, ácidos y umami, el estilete de un mosquito tiene neuronas especializadas para responder a sabores particulares”, aseveró Jové al referirse al ATP, del que una persona no puede detectar ninguna clase de sabor, al contrario de los mosquitos, quienes pueden identificar este tipo de sustancias particulares.

Este descubrimiento, abre la posibilidad de que un mosquito hembra puede saborear cosas que nosotros no podemos. “No hay nada como esto en la experiencia humana.

Fue así que el grupo de investigadores modificó genéticamente mosquitos con una etiqueta fluorescente que brillaba cuando se activaba una de sus células nerviosas, para observar posteriormente cuál de ellas se iluminaban en respuesta a diferentes comida, por lo que los investigadores concluyeron que el sabor a sangre "es un poco salado y un poco dulce”.

fjb

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