El ménage à trois de la vida: el agua. Una construcción microscópica integra dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno mediante un enlace covalente que da como resultado a la molécula esencial de la vida que se ha convertido también en un reto para su conservación y gestión. El agua se ha convertido en el mayor desafío científico-tecnológico para la humanidad frente al estrés hídrico, el cambio climático y la contaminación.
Las mujeres han jugado un papel histórico frente al vital líquido. Las mujeres no solo desempeñan un papel fundamental como proveedoras de agua en sus comunidades, también tienen un rol clave en la ciencia del agua, liderando investigaciones clave sobre temas fundamentales en torno a ella. Algunas áreas de estudio incluyen hidrología, ecosistemas acuáticos, contaminación y remediación, políticas públicas y cambio climático.
Inicia marzo, precisamente un mes que integra dos días mundiales que sirven para subrayar temas fundamentales en la historia de la humanidad. El 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer (8M), una jornada global de lucha, reflexión y reivindicación por la igualdad de derechos, la justicia y la erradicación de la violencia de género.
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Por otra parte, el 22 de marzo se conmemora el Día Mundial del Agua, una fecha instaurada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1992 para concientizar sobre la crisis hídrica global, la gestión sostenible de los recursos de hídricos y el derecho humano al agua potable. La cifra más reveladora y alarmante sobre la crisis mundial del agua, según datos recientes de la ONU y la OMS, es que 2 mil 200 millones de personas carecen de acceso a agua potable gestionada de forma segura.
Gota a gota
La ciencia ha demostrado que la gestión hídrica es más efectiva cuando se incluye la perspectiva de género, destacando las contribuciones en investigación, tecnología y defensa del agua. Históricamente, la mirada femenina sobre la ciencia del agua ha sido contundente. La francesa Marie-Anne Paulze (Madame Lavoisier), fue una figura crucial en la química del siglo XVIII. Trabajó realizando traducciones técnicas, ilustrando experimentos y contribuyendo a la aceptación de la teoría que el agua es un compuesto de oxígeno e hidrógeno.
La mirada femenina es puntual. Los saltos históricos llevan a descubrimientos claves. Estos trabajos pioneros en el estudio de las moléculas del agua han dado
como resultado que en la actualidad se puedan realizar investigaciones en múltiples áreas desde hidrogeoquímica y calidad del agua, hasta políticas públicas.
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Un grave problema a nivel mundial tiene que ver con la contaminación de los cuerpos hídricos. El estudio de la química molecular del agua también ha derivado en el desarrollo de técnicas para eliminar contaminantes, una de las especialistas en México en trabajar este problema es la Doctora Carolina Leyva del Instituto Politécnico Nacional (IPN), quien es especialista en nanotecnología y estrategias de remediación del agua.
La Doctora Leyva señala que el principal reto que enfrentamos en México es la gobernanza del agua y la falta de un enfoque integral en la gestión de cuencas. "Desde la perspectiva de la contaminación, el problema no es solo tecnológico; también lo es político y social. Muchos problemas se resolverían de manera eficaz teniendo a una sociedad educada, preparada y participativa".
La investigadora del Centro de Investigación en Ciencia Aplicada y Tecnología Avanzada (CICATA) Unidad Legaria, señala que en su laboratorio se observa que los retos más graves son la contaminación difusa y la presencia de contaminantes emergentes. "Mientras que la contaminación puntual (como descargas industriales) es más fácil de identificar y regular; la contaminación proveniente de la agricultura (fertilizantes, plaguicidas) y de los asentamientos humanos (fármacos, microplásticos, productos de cuidado personal) está prácticamente sin control".
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"Nuestras plantas de tratamiento no están diseñadas para eliminar estos compuestos, por lo que estamos reutilizando agua contaminada 'sin saberlo', lo que afecta la salud de los ecosistemas y de las personas", señala enfatizando que el reto es diseñar políticas públicas basadas en evidencia científica que regulen de manera efectiva estas fuentes de contaminación.
Ante la pregunta de cómo hacer eco en las nuevas generaciones para generar nuevo conocimiento, la especialista responde que la clave está en la transdisciplina y la ciencia ciudadana. "Las nuevas generaciones están sedientas de propósito y de soluciones reales. No podemos solo darles clases teóricas; tenemos que involucrarlos en la medición y la búsqueda de soluciones".
La investigadora señala que tanto las universidades como los centros de investigación se deben impulsar programas donde estudiantes de preparatoria y licenciatura (no solo de ciencias, también de derecho, comunicación, arte, etc.) para que trabajen con las científicas en campañas de monitoreo participativo, divulgación y acciones sociales que permitan dar a conocer y concientizar de los problemas reales que hay en México. Subraya que para que cada mexicano sea responsable de lo que afecta al país, hay que involucrarlo y hacerlo consciente. "Cuando un joven mide la calidad del agua de su propio río o lago y ve los resultados, se convierte en un vocero natural de la causa".
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"Debemos abrir nuevas vetas de conocimiento fomentando la economía circular, la biotecnología y procesos más amigables con el ambiente, y bajarle al consumismo. Por ejemplo, investigar cómo utilizar microalgas para tratar aguas residuales y, al
mismo tiempo, producir biocombustibles o fertilizantes. Esa mezcla de innovación tecnológica con impacto social y ambiental es lo que realmente motiva a las nuevas generaciones a permanecer en la ciencia y aportar soluciones disruptivas".
La especialista considera que en el marco del 8 de marzo, es fundamental subrayar el liderazgo de las mujeres en la ciencia del agua y la necesidad de una perspectiva de género en la investigación hídrica. "Primero, debemos visibilizar que las mujeres están al frente de muchas de las investigaciones más innovadoras en el país, pero seguimos enfrentando techos de cristal y una carga desproporcionada de trabajo de cuidados que limita nuestro tiempo para investigar".
"Necesitamos políticas de ciencia con perspectiva de género que reconozcan estas desigualdades, y no hablo solo de las salariales, la mujer pasa por muchos procesos biológicos en las diferentes etapas de la vida y en muchas de ellas como en el embarazo y la menopausia, los efectos que le ocurren hace que su productividad, inclusive su desarrollo cerebral se vea comprometido, hacen falta muchos estudios sobre el cuerpo de la mujer para comprender como funcionamos realmente y que esto se tome en cuenta a la hora de hacer evaluaciones de desempeño, así como reformas laborales".
Para la Doctora Carolina Leyva es crucial incorporar la perspectiva de género en las preguntas científicas, pues la escasez y la contaminación del agua afectan de manera distinta a hombres y a mujeres; si la ciencia no visibiliza estas realidades, las soluciones tecnológicas que se desarrollen pueden ser ciegas a las necesidades reales de la población. "Este 8 de marzo debemos insistir en que la ciencia con perspectiva de género no es solo más justa, sino también más rigurosa y efectiva. Desde mi trinchera, el futuro del agua en México se construye con mejor gobernanza, con la participación apasionada de los jóvenes y con el liderazgo indiscutible de las mujeres en la ciencia".
Los retos del trabajo científico
Las políticas públicas son fundamentales para resolver la crisis medioambiental del agua que actualmente vive la humanidad. Investigadoras como la Doctora Violeta Núñez Ramos de la UAM-Xochimilco, posan la mirada en problemas como el acaparamiento hídrico y alternativas para democratizar su uso. En entrevista para EL UNIVERSAL, la economista señala que a partir del trabajo de campo y la convivencia con varias comunidades del país en lugares como Chiapas, Veracruz, Guanajuato Michoacán, Sonora y Zacatecas, se ha reconocido que uno de los mayores retos es hacerle frente al crimen organizado.
Los grupos criminales, no solo están en el negocio del narcotráfico, secuestro o extorsión, sino en diversas cadenas económicas de valor que dependen de recursos naturales tan valiosos como el agua, los bosques y los minerales. "Esto ha generado muerte. Un ejemplo extremo de esto fue la masacre que se vivió en Chicomuselo, Chiapas en el 2024, donde una familia opositora a la minería fue asesinada por uno de los cárteles que se ha apoderado de la minería. El extremo es que a los cuerpos de las mujeres, les prendieron fuego. El mensaje era claro: no se opongan a la extracción minera porque los vamos a matar y con ellas, con las mujeres, nos vamos a ensañar", señala la investigadora.
"Este tipo de prácticas, que las vemos replicadas en regiones con riquezas de agua, minerales, bosques y selvas, nos ha llevado a plantear que lo que estamos viviendo es una necroeconomía del crimen organizado. Para que ellos puedan vivir, tienen que matar. Pero no solo matan a los humanos, sino a los no humanos, entre ellos a los bienes y dones naturales de los pueblos, que desde su cosmovisión son sujetos y no objetos".
La Doctora Núñez señala que para hacer eco en las nuevas generaciones para abordar todas las problemáticas en torno a los recursos naturales como el agua y aportar nuevas vetas de conocimiento, hay que abordar la situación desde muchos frentes. "En los territorios rurales son unos, y en los espacios urbanos (también muy diversos) son otros. Algunos de los mundos rurales están dando una batalla de vida por la defensa de sus bienes naturales, entre ellos el agua, no solo frente al crimen organizado, sino frente a las empresas extractivas, quienes también se apoderan del agua".
La investigadora señala que como parte de esta batalla hay que enfatizar que para las comunidades, los diversos cuerpos de agua, permiten su subsistencia en el mundo "Es por esto que están dispuestas a dar la vida, y en particular las mujeres, como lo hemos visto en varias de la luchas indígenas-campesinas por la defensa de sus territorios. Son ellas, como lo vimos y vivimos con las mujeres mazahuas. En este sentido el abordaje con la nuevas generaciones tendría que hacer referencia a esta realidades", señala sin dejar de lado todas aquellas demandas que no se pueden dejar de subrayar el 8 de marzo como la desigualdad en muchas actividades de trabajo femenino no visibilizado, y mucho menos remunerado, como la desigualdad en el cuidado a hijos, padres y personas discapacitadas que pone en desventaja a todas las mujeres, sin distinción alguna.
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