¿El cambio al horario de verano afecta la salud? Habla experto de la UNAM

La adaptación del horario de verano dependerá del ritmo biológico de cada persona; el experto en fisiología celular recomendó reagendar nuestras horas de comida y sueño días antes de su implementación

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Foto: Archivo El Universal
Ciencia y Salud 06/04/2021 15:57 Redacción Actualizada 16:09
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El cambio de horario implica más que una modificación a nuestros relojes, pues experto en fisiología celular asegura que para atravesar estas modificaciones sin afectar a la salud, es necesario alterar la dieta alimenticia con días de anticipación, pues de esta manera el ritmo biológico de nuestro sistema se adaptará a que el atardecer se oculte con una hora de retraso.

De acuerdo con Raúl Aguilar Roblero, investigador del Instituto de Fisiología Celular de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), los cambios de horario, ya sea el de verano o invierno, -introducidos en nuestro país desde 1948, de manera irregular y en el 2000, definitivamente- producen reacciones distintas en la población, ya que algunos las padecen por la falta de adaptación, mientras otros las viven sin problema alguno.

“Todos reaccionamos de diferente forma, dependiendo de las características de cada uno”, expresó en una publicación de “UNAM global”.

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Foto: Cuartoscuro.com

El académico comentó que la variabilidad en las respuestas de cada cuerpo humano se debe a que todos los seres vivos tienen, en el hipotálamo, en la zona central del cerebro, un reloj circadiano (que significa “cerca de un día”) que tiene como función coordinar a todo el organismo. Para llevar a cabo su labor, este oscilador recurre a dos indicadores que lo ayudan para sincronizarse: La luz del Sol y la hora de alimentación.

El experto en neurociencia cognitiva explicó que gracias a estas dos señales llevamos a cabo nuestras actividades en el momento adecuado del día, propiciando el funcionamiento “armónico” del cuerpo. “Así como tenemos un color de ojos, cabello y piel, también estamos codificados en nuestros genes como personas nocturnas o matutinas”, detalló.

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Además, el especialista en medición del tiempo biológico manifestó que tendemos a pensar que dormir y despertar a las mismas horas es parte de nuestros hábitos cotidianos. Sin embargo, “es mucho más que eso, porque está regulado por el reloj circadiano, por esta razón, es difícil para el organismo realizar el cambio de horario”, puntualizó.

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Foto: Archivo El Universal

¿Qué daños puede ocasionar el cambio de horario en mi cuerpo?

Para entender este fenómeno, la investigación “El cambio de horario y la salud”, liderada por un grupo de investigadores de la Máxima Casa de Estudios, revela que el desajuste ocurre como una reacción directa de los ciclos repetitivos, mejor conocidos como “ritmos biológicos”. Estos suelen estar divididos por líneas del tiempo variables, por ejemplo por horas -de acuerdo al apetito-, por día -sueño y vigilia-, semanas o mes -por menstruación-.

Estos cambios alteran los ciclos adaptativos de nuestro reloj biológico. Sin embargo -resaltó el catedrático- no causan grandes daños: “Sentimos que nuestro cuerpo protesta por lo que está pasando, pero no nos va a enfermar, finalmente nos adaptamos”, en un lapso de entre tres días y una semana, aseguró.

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No obstante, la evidencia epidemiológica ha demostrado que durante el horario de verano se incrementan los accidentes automovilísticos, así como ocurren una alza en la morbilidad -casos activos- de infecciones intestinales. Por otra parte el cambio de horario ha sido asociado con somnolencia, irritabilidad, dificultad en la concentración, retención de la memoria, así como cambios de ánimo que desencadenan la depresión y ansiedad.

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Foto: Archivo El Universal
 

¿Cómo adaptarse al cambio de horario?

La adaptación dependerá de si la persona es matutina o nocturna o también denominadas como “alondras” y “búhos”, respectivamente.  “Para algunos será más fácil el horario de verano y para otros el de invierno”, señaló.

Sin embargo, la función del reloj circadiano varia dependiendo la edad, pues al nacer, el neonato muestra ritmos cuyo ciclo varía de 90 a 120 minutos, en los que el individuo alterna vigilia y sueño así como la necesidad de ingerir alimentos. Esta ritmicidad cambiará paulatinamente, a causa de la maduración de los núcleos y la influencia de las normas sociales, adaptándose a los horarios de un adolescente y más tarde, a los de un adulto, alterándose nuevamente durante la vejez.

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En este contexto, el miembro de la universidad nacional recomendó modificar la hora de alimentación con días de anticipación del cambio horario, con el objetivo que el reloj circadiano capte las señales y atraviese una transición más sencilla.

A la postre, Aguilar Roblero expresó la importancia de evitar el uso de dispositivos móviles como celulares o tabletas antes de prepararnos para dormir, ya que la luz azul que despiden manda señales al cerebro para mantenernos despiertos y esto ralentizará la conciliación del sueño. Del mismo modo, aconsejó dejar la actividad física y las rutinas de ejercicios para las horas matutinas o vespertinas, pues pasan aproximadamente dos horas que para las personas puedan dormir.

nrv

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