De difícil acceso, con grafitis en las rocas, basura tirada e instalaciones deterioradas por falta de mantenimiento... esta es la condición de algunas zonas arqueológicas olvidadas por los mexicanos.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) reportó cuatro sitios que no recibieron siquiera un visitante el año pasado, así como otros 16 que atendieron a menos de mil personas durante 2018.

Por cuarto año consecutivo, Cuauhtochco, en Veracruz, no registró ninguna visita en los restos que quedan de una ciudad fortificada que llegó a contar con 35 edificios en su época de esplendor, hace mil 400 años, y cuyas ruinas se pueden apreciar a la mitad del camino entre Córdoba y Boca del Río.

Ubicado en el kilómetro No. 45.5 de la carretera federal México-Toluca, Ocoyoacac fue un centro cívico-ceremonial que se desarrolló aproximadamente entre los años 450 y 650 de nuestra era, cuyos restos no fueron visitados por nadie el año pasado.

Rodeada por la mancha urbana de Cuernavaca, Morelos, Teopanzolco permaneció cerrada al público por los daños que causaron los sismos de septiembre de 2017 y por el hallazgo de un edificio de culto en la zona, donde sobrevive la pirámide principal, que culmina con dos templos, uno dedicado a Tláloc, Dios azteca de la lluvia, del rayo y de los terremotos, y el otro a Huitzilopochtli, Dios del sol y la guerra.

La zona arqueológica de Chiapa de Corzo, en Chiapas, preserva los restos de templos ornamentados con piedra caliza, rodeados de tumbas y terrazas, pero que corrió con la misma suerte que los tres destinos anteriores: ninguna persona lo visitó en 2018.

La falta de personal del INAH puede estar detrás del abandono de algunas zonas arqueológicas, cuya nómina contabilizó a 4 mil 968 empleados al inicio de 2019, la misma cantidad que hace un año, pero 220 trabajadores menos que en 2010, de acuerdo con los presupuestos de egresos de la federación publicados por la Secretaría de Hacienda.

El mes pasado, el instituto conmemoró 80 años de su fundación con trabajadores manifestándose en las puertas del Palacio Nacional para exigir plazas, en lugar de despidos. El director del INAH, Diego Prieto, reconoció que en 30 años no se han creado plazas de base, pero se perdieron más de 850 puestos en los últimos tres lustros.

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