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cartera@eluniversal.com.mx
El impuesto especial a refrescos y comida chatarra pega más a los pobres, agravando la desigualdad, debido a que se trata de productos que llegan a los rincones más alejados del país que no tienen servicio de agua, dijo el investigador de la Universidad de Nuevo León, Daniel Flores.
“Son productos que llegan a donde no llega el agua”, señaló en la presentación del estudio La industria de las bebidas no alcohólicas y los alimentos, efectos del IEPS y contribución económica.
Expuso que las bebidas saborizadas se siguen consumiendo ante la falta de agua, lo que pone de relieve la importancia de que los municipios provean la infraestructura necesaria a sus comunidades para que tengan acceso a ella, limpia y potable.
Además, señaló que el Impuesto Especial sobre Productos y Servicios (IEPS) para refrescos y alimentos con alto contenido calórico es un gravamen inelástico, es decir, que pese a que aumente se sigue consumiendo.
“La gente consume menos, pero a diferencia de otros impuestos lo siguen pagando”.
Afirmó que el impuesto en particular se carga muy fuertemente sobre los hogares pobres.
La directora del Centro de Estudios Económicos de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Joana Chapa, indicó que el impuesto agrava los problemas de desigualdad y genera efectos diferenciados según el producto.
El estudio pondera que en 2016 las familias del decil más bajo destinaron a la compra de refrescos 2.32% de su presupuesto, así como 4.73% en alimentos considerados chatarra.
Lo anterior contrasta con el presupuesto de las familias de mayor poder adquisitivo, pues gastaron 0.60% para refrescos y 3.03% para alimentos con alto contenido calórico.
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